Las municiones de racimo matan y lesionan a las víctimas durante el ataque en sí y por largo tiempo después. Grandes cantidades de tales artefactos permanecen sin detonar, para luego estallar muchos años más tarde. En las áreas afectadas, esta amenaza impide a las personas desplazadas retornar a sus hogares, a los campesinos cultivar la tierra y a los niños jugar libremente.
La Convención sobre Municiones de Racimo establece una prohibición categórica contra todo tipo de uso, producción, almacenamiento y transferencia de municiones de racimo. Ciento siete estados han firmado la convención, entre ellos Noruega.
Un hito
“La entrada en vigor de la Convención sobre Municiones de Racimo constituye un hito. Fortalece considerablemente el derecho humanitario internacional, estableciendo una norma que, a nuestro juicio, hace imposible usar municiones de racimo”, declara el Ministro de Asuntos Exteriores, Jonas Gahr Støre. “La convención marca una diferencia palpable ya que instaura un marco eficaz para la remoción de artefactos en áreas afectadas, permitiendo además asegurar que los sobrevivientes reciban asistencia y que los depósitos existentes de municiones de racimo serán destruidos dentro de plazos específicos”.
La convención es jurídicamente vinculante para todos los estados firmantes y refuerza la protección de civiles. La rapidez con que el proceso se desarrolló, desde que Noruega invitó en 2007 a iniciar un proceso tendiente a la prohibición, hasta que la convención ahora entra en vigor, demuestra el gran respaldo que la iniciativa ha tenido a escala internacional.
Conferencia de firma del Convenio sobre Municiones de Racimo en Oslo, 3-4 diciembre de 2008:
El Ministro de Asuntos Exteriores Jonas Gahr Støre, felicita a Soraj Ghulam Habib de Afganistán, representante de la organización de sobrevivientes Ban Advocates, quien perdió ambas piernas cuando a los diez años de edad tropezó en su vecindario con un arma de racimo no detonada. Foto: Federico Visi Bajo la consigna “Beat the drum to ban cluster bombs”, la Coalición Contra las Armas de Racimo organizará un evento mundial el 1° de agosto. Al son de tambores en todo el mundo, la sociedad civil celebrará este día histórico. En Noruega, la ONG Ayuda Popular Noruega, en cooperación con el Ministerio de Asuntos Exteriores, celebrará con diez mil tambores durante el campeonato futbolístico Norway Cup.
Compromisos
Todos los estados partes de la convención se obligan a destruir sus depósitos de municiones de racimo en un plazo de ocho años. Los estados firmantes afectados se comprometen a asegurar y remover las municiones de racimo en todas las áreas afectadas, en un plazo de diez años. Todos los estados partes deberán procurar que los sobrevivientes reciban asistencia, ayuda psicológica y la posibilidad de reintegrarse social y económicamente a sus comunidades. Los estados que estén en condición de hacerlo, deberán contribuir apoyando a los estados que lo necesiten, de forma que todos los estados partes puedan cumplir los compromisos que han asumido al firmar la Convención sobre Municiones de Racimo.
“Noruega, al igual que los demás estados que han firmado y ratificado la convención, deberán cumplir los compromisos asumidos”, declara Jonas Gahr Støre. “El 16 de julio completamos la destrucción de las últimas municiones de racimo noruegas. Noruega es ahora un país libre de municiones de racimo y continuaremos contribuyendo para que lo mismo ocurra en el resto del mundo”.
La convención cuenta con su propio sitio web con una lista actualizada de los estados firmantes, el calendario de trabajo internacional y el texto de la convención en idiomas inglés, francés y español.