Foto: VisitNorway.Foto: VisitNorway

Un invierno ártico en Noruega

¿En busca de una aventura ártica? La encontrarás en el Norte de Noruega en el invierno.

Cúmulos de cristales de hielo se aferran a los mechones de cabello que sobresalen de las capuchas de nuestros suaves abrigos. Mientras una tormenta de nieve desfigura el límite entre el suelo y el cielo allí fuera, gruesas barbas de color marrón y jengibre se vuelven blancas por efecto de la nieve. Dentro del lavvo (la tienda sami), sentimos en nuestras caras enrojecidas un hormigueo y goteo causados por el calor del fuego.

Un fuego que también está calentando una olla enorme de metal llena del estofado de reno, típico en esta zona, que se sirve con un pan llano. En estos momentos, estar aquí es tan agradable como encontrarse en cualquier de los restaurantes gourmet del Norte de Noruega.

Nos encontramos en Tromsø Villmarkssenter, un conjunto de casas y lavvos dentro de la inmensa estepa cerca de la relativamente grande ciudad de Tromsø. Aquí estamos probando una de las actividades árticas más populares: mushing, es decir ir en trineos de perros.

Trescientos huskies viven en casitas para perros fuera. Cuando ven al copropietario y competitivo musher Torkil Hansen se vuelven locos de emoción y alegría. Estos animales se desviven por su próxima oportunidad de seguir al líder sobre la nieve, y es algo que se nota al momento.

“Cuando nací había unos 30 perros, y un gran número de animales de granja,” asegura Hansen. Una vez Tromsø apareció en el mapa y ganó fama como destino turístico los animales de granja desaparecieron. El número de perros, sin embargo, ha aumentado 10 veces.

Ahora a sus veintipoco años de edad, Hansen conoce a cada uno de sus huskies. Pero para alguien que no está acostumbrado a llevar un trineo de perros – o tan siquiera a ver nieve – todo este puede ser un poco abrumador. Pero lo que en realidad más sorprende a los visitantes es lo agradables que son estos perros. 

“La gente espera encontrarse animales salvajes. Y ciertamente estos pasan todas sus vidas fuera en la naturaleza,” asegura Hansen. “Pero están muy acostumbrados a estar  con la gente y son muy agradables y sociales”.

Es verdad: los perros pueden saltar hacia delante y poner sus pezuñas en tus hombros, pero es solo para darte un cariñoso beso. Pero una vez están colocados en el trineo y listos para arrancar, todo ese ruido y ganas de jugar se terminan al instante– y el estado de ánimo de los perros cambia a motivación y concentración.

Entonces te adentras en la naturaleza. “la gente volverá radiante de alegría” dice Hansen, con posado serio. '

Luego, a pesar del confort del fuego y el cálido lapskaus, estamos impacientes por volver a salir allí fuera. Pronto el cielo se abrirá y las auroras harán acto de presencia, mostrando su imponente belleza sobre los genuinos paisajes invernales del lejano norte.


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