El reciente proyecto de ley denominado “Hijito Corazón” busca abordar la profunda crisis de abandono que enfrentan las personas mayores en Chile. Este esfuerzo surge de la iniciativa conjunta de diputados de diferentes sectores políticos, quienes pretenden restaurar la responsabilidad de los hijos en el cuidado y bienestar de sus padres ancianos. Entre las medidas propuestas, destaca la retención de fondos previsionales para aquellos hijos que no cumplan con la obligación de prestar pensión alimenticia a sus progenitores, similitud que guarda con la anterior “ley Papito Corazón”. Adicionalmente, se contempla la necesidad de que los hijos puedan acompañar a sus padres durante hospitalizaciones, así como el endurecimiento de las penas por abandono, que podrían llegar hasta 3 años de cárcel en casos que resulten en lesiones o incluso la muerte.
Sin embargo, esta legislación ha suscitado un amplio debate y críticas en redes sociales. Un punto de controversia radica en la carga que podría significar para aquellos hijos que, durante su infancia, sufrieron abandono o maltrato por parte de sus padres. La directora de la ONG Mente Sana, Carola Rivero, ha defendido el proyecto, subrayando que deben establecerse excepciones claras para los casos de abuso, asegurando que no se puede obligar a un hijo a cuidar a alguien que les causó daño. Este aspecto resalta la complejidad social que rodea la relación entre padres e hijos, poniendo de manifiesto la necesidad de un enfoque más matizado en el bienestar de las personas mayores.
A medida que se evalúan las condiciones del cuidado de los adultos mayores en Chile, se hace evidente la falta de recursos y apoyo adecuado por parte del Estado. Actualmente, los cuidadores de adultos mayores con dependencia severa pueden recibir ayuda económica a través de programas gubernamentales, como el de pago a cuidadores, que ofrece montos que no son suficientes para cubrir las numerosas y complejas necesidades que surgen en estos casos. Además, según datos de Indeed.cl, los cuidadores profesionales cobran en promedio cerca de 500 mil pesos al mes, lo que refleja el elevado costo de asegurar un cuidado de calidad. Esta problemática no solo genera un impacto económico, sino que también afecta la salud mental de los cuidadores, quienes muchas veces llevan la carga del cuidado en soledad.
La Fundación GeroActivismo ha alzado la voz, argumentando que la propuesta del proyecto de ley no aborda las raíces del colapso del sistema de cuidados en Chile. Argumentan que la responsabilidad del cuidado no debe ser exclusivamente familiar; este modelo idealiza las dinámicas familiares como soluciones a la crisis del cuidado, mientras se ignoran las fallas estructurales que perpetúan esta situación. Los representantes de estas organizaciones advierten que, sin una reestructuración clara y efectiva del sistema de cuidados, las responsabilidades recaerán aún más en las mujeres, muchas de quienes son cuidadoras en condiciones adversas.
Finalmente, tanto los expertos como los representantes de organizaciones de apoyo coinciden en que, si bien la intención detrás del proyecto “Hijito Corazón” es digna, necesita un enfoque más profundo que aborde la urgencia detrás del abandono a personas mayores. Es imperativo que las políticas públicas se dirijan a fortalecer el Sistema Nacional de Cuidados, garantizando que el Estado tome un rol proactivo en la protección y bienestar de este grupo vulnerable. La responsabilidad de cuidar a los adultos mayores no debe depender únicamente de la voluntad y recursos de los hijos, sino que debe ser un compromiso social respaldado por el Estado, asegurando que todos los adultos mayores en Chile puedan vivir sus últimos años con dignidad y respeto.




