Santiago, 29 de noviembre de 2025. En un contexto de creciente preocupación por el equilibrio entre la actividad económica y la salud del medio ambiente, Oceana organizó el evento titulado “Salmonicultura en tensión: equilibrando ciencia, regulación y naturaleza”. Este encuentro reunió a expertos de distintas disciplinas para abordar los múltiples impactos que la industria salmonera tiene en Chile y en el mundo, así como las brechas que persisten en la regulación del sector. Los participantes analizaron en profundidad las externalidades negativas y discutieron soluciones prácticas para mitigar estos desafíos, destacando la necesidad de una regulación más robusta y efectiva que proteja tanto los ecosistemas marinos como la salud pública.
Durante el evento, Cristóbal Correa, director de campañas de Oceana en Chile, abrió las presentaciones enfatizando la necesidad urgente de mejorar el marco normativo que rige la salmonicultura en el país. Correa criticó la fragmentación y falta de coherencia en la regulación actual, sugiriendo que muchas de las normas existentes han sido reactivas y no han evolucionado al ritmo del crecimiento de la industria. Su discurso sentó las bases para una conversación más amplia sobre cómo la salmonicultura puede desarrollarse de manera sostenible dentro de un marco regulatorio que priorice la conservación del medio ambiente.
El Dr. Felipe Cabello, profesor emérito del New York Medical College, aportó una perspectiva alarmante respecto al uso de antibióticos en la salmonicultura. Denunció que un 80% de los antibióticos utilizados en la industria son liberados al medio ambiente, lo que puede generar resistencia bacteriana tanto en peces como en humanos. Este problema, que se agrava en el contexto de salud pública, clama por una acción decisiva para enfrentar la creciente amenaza de infecciones bacterianas difíciles de tratar, una preocupación cuyas implicaciones se discuten ampliamente en el ámbito académico y de salud pública en Chile.
Desde la perspectiva internacional, el Dr. David Costalago presentó un análisis sobre el impacto social de la producción de salmón, señalando los efectos adversos en comunidades costeras de África. En su exposición, Costalago alertó sobre la insostenibilidad de convertir grandes volúmenes de pescado en harina y aceite para alimentar salmones, destacando cómo esto pone en riesgo la seguridad alimentaria de poblaciones que dependen nutricionalmente del pescado. Sus declaraciones subrayan la necesidad de repensar las prácticas actuales y fomentar la producción sostenible que no comprometa los recursos esenciales de las comunidades vulnerables.
El evento concluyó con un llamado a la colaboración entre el Estado, la industria, ONGs y la comunidad científica, instando a trabajar en conjunto para mejorar la regulación del sector de la salmonicultura. Marie Claude Plumer, Superintendenta del Medio Ambiente, presentó las nuevas estrategias de fiscalización basadas en tecnología satelital, mientras que otros líderes del sector expresaron la necesidad de incrementar la inversión en investigación y desarrollo. La reunión, moderada por el periodista Nicolás Vial, dejó en claro que solo a través del diálogo y el compromiso compartido se podrá alcanzar un equilibrio real entre el crecimiento económico y la protección de los ecosistemas marinos.




