Según la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del Instituto Nacional de Estadísticas de Chile (INE), la tasa de desocupación en el país se ubicó en 9,4% durante el trimestre de marzo a mayo de 2026, lo que representa un aumento de 0,5 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior. Este incremento se atribuye principalmente a un crecimiento del 1,3% en la fuerza de trabajo, que superó el crecimiento del 0,8% en las personas ocupadas. Este comportamiento sugiere una mayor incorporación de la población al mercado laboral, aunque no sin sus desafíos, ya que también se observó un aumento del 6,9% en el número de personas desocupadas.
El incremento en las tasas de desocupación y la fuerza de trabajo no afectó de igual manera a todos los grupos demográficos. En mujeres, la tasa de desocupación alcanzó un 10,5%, lo que representa un aumento de 0,4 puntos porcentuales, impulsado por un crecimiento del 2,0% en la fuerza laboral femenina, superior al 1,5% observado en las mujeres ocupadas. Este panorama pone de relieve la necesidad de políticas específicas que fomenten la participación laboral de las mujeres y que contrarresten la informalidad y la inestabilidad laboral que enfrentan.
Por otro lado, los hombres también enfrentan desafíos, con una tasa de desocupación del 8,6%, que creció 0,5 puntos porcentuales en un año. El aumento significativo de desocupados, especialmente aquellos que buscan trabajo por primera vez (24,1%), refleja un mercado laboral que aún no logra satisfacer las expectativas de todos los que ingresan al mismo. A pesar del leve aumento en la participación laboral masculina (71,6%), se observaron caídas tanto en la tasa de ocupación (65,5%) como en la permanencia en la fuerza de trabajo.
En el ámbito de la informalidad laboral, la situación se tornó preocupante, ya que la tasa de ocupación informal se ubicó en 27,0%, con un incremento de 1,0 punto porcentual en los últimos doce meses. Para las mujeres, esta tasa alcanzó 28,8%, mientras que los hombres reportaron un 25,6%. La creciente informalidad se atribuye a sectores que continúan demandando mano de obra sin condiciones formales, como el comercio y la industria manufacturera. Este incremento en la informalidad también va de la mano con el aumento en el número de trabajadores por cuenta propia.
En la Región Metropolitana, la situación del empleo sigue una tendencia similar con una tasa de desocupación del 9,8%, un incremento que refleja las condiciones nacionales. Sin embargo, el total de la población ocupada en la región creció en un 0,8%, impulsado principalmente por las industrias manufacturera y profesional. Este crecimiento, aunque positivo, no es suficiente para contrarrestar el aumento de la desocupación, lo que subraya la importancia de implementar políticas efectivas que fortalezcan el mercado laboral y promuevan un empleo de calidad y sostenible.




