Cristián Martínez, ingeniero comercial y magíster en administración de empresas por IEDE, ha creado una nueva realidad en el sector inmobiliario chileno a través de su iniciativa, Crece Inmobiliario. Con una sólida trayectoria en el ámbito empresarial, Martínez ha comprendido las complejidades del mercado y ha decidido liderar un proyecto que busca revolucionar la forma en que se relacionan el derecho, la inversión y los negocios en esta industria. La creación de la Asociación Chilena de Derecho Inmobiliario (Achdi) marca un hito significativo en un contexto donde las interacciones entre abogados, financistas y desarrolladores han sido escasas y aisladas.
La Achdi se presenta como una respuesta a las necesidades históricas del sector inmobiliario en Chile, donde durante años han faltado espacios de colaboración y diálogo entre los distintos actores involucrados. Con una visión integrada, esta nueva asociación pretende crear un punto de encuentro donde se entrelacen las perspectivas jurídicas, financieras y de desarrollo. Tradicionalmente, cada participante ha abordado sus propios desafíos sin la posibilidad de intercambiar información o buscar soluciones conjuntas, lo que limitaba la evolución y eficiencia del sector.
Uno de los principales atractivos de la Achdi es su enfoque inclusivo y transversal. A diferencia de asociaciones previas que priorizaban a las empresas constructoras, esta organización busca reunir a un espectro más amplio de profesionales: abogados, desarrolladores, corredores, administradores e inversionistas. La idea es que todos los involucrados en un proyecto inmobiliario —desde su concepción hasta su ejecución— puedan dialogar y colaborar de manera efectiva. Esta propuesta integra diversas miradas, lo que debería enriquecer el proceso y fomentar un entendimiento más claro de los desafíos compartidos.
Un aspecto fundamental para el éxito de la Achdi será su capacidad para unificar voces y plantear demandas concretas ante las autoridades. La permisología ha sido un obstáculo persistente para el desarrollo inmobiliario en Chile, generando incertidumbre y retrasos que encarecen los proyectos. La unión de esfuerzos en la Achdi podría traducirse en una mejor coordinación entre organismos públicos y una regulación más clara. El desarrollo de una voz colectiva puede ayudar a abordar problemas críticos que han afectado la industria durante años, ofreciendo un camino hacia una mayor agilidad y eficacia en los procesos.
Sin embargo, aunque las expectativas son altas, el verdadero desafío será establecerse como un actor influyente y relevante en el sector. La Achdi debe demostrar que no solo es otra iniciativa con buenas intenciones, sino que puede generar cambios tangibles. Su éxito dependerá de su capacidad para insertar sus propuestas en la toma de decisiones que impactan a la industria. Solo el tiempo dirá si esta asociación logrará transformar el ecosistema inmobiliario chileno hacia una mayor eficiencia, transparencia y claridad regulatoria, o si quedará como un esfuerzo más en el largo historial de organizaciones gremiales que no alcanzaron a dejar una huella significativa.




