El dólar en Chile cerró este viernes 22 de mayo en un valor de $900,53, lo que representa un incremento de $2,47, equivalente a un 0,28% en comparación con el cierre anterior. Este avance ha sido impulsado por un entorno externo más defensivo, caracterizado por la fortaleza del dólar a nivel global y un aumento en la aversión al riesgo, exacerbada por la prolongación del conflicto en Medio Oriente. Los mercados han mostrado una tendencia a refugiarse en activos más seguros, lo que ha contribuido a la alta demanda del billete verde.
En el ámbito global, el índice del dólar experimentó un leve incremento del 0,07%, alcanzando la zona de los 99 puntos. Este fortalecimiento del dólar ha estado respaldado por un aumento en las expectativas inflacionarias y por una presión creciente en los rendimientos de los bonos. La inestabilidad geopolítica y el temor a una desaceleración económica han incrementado el interés por inversiones refugiadas, propiciando una mayor demanda del dólar en los mercados internacionales.
Un aspecto clave que ha influido en el comportamiento del mercado cambiario es el precio del petróleo. Los precios más altos del crudo han servido como un termómetro macroeconómico, generando expectativas de inflación que afectan la política monetaria y fortalecen al dólar. Esto, a su vez, ha reducido el apetito por riesgo en monedas emergentes, incluido el peso chileno. La eficiencia en la producción de petróleo se ha convertido en un factor determinante en la valoración de diversas divisas.
A pesar del incremento en el precio del cobre, que durante la jornada subió un 0,58%, este impulso no fue suficiente para frenar el avance del tipo de cambio. El metal rojo, que es fundamental para la economía chilena, está encaminado a registrar una caída semanal de cerca del 2,7%. Las preocupaciones sobre un conflicto armado prolongado en el Medio Oriente están impactando negativamente en las proyecciones de demanda de metales industriales, como el cobre, lo que causa incertidumbre entre los inversionistas.
Las proyecciones para el comportamiento del dólar en el corto plazo sugieren que podría mantenerse en un rango de entre $898 y $904, con un sesgo alcista si persisten las presiones inflacionarias vinculadas al precio del petróleo. Las incertidumbres internacionales y la fortaleza del dólar global seguirán influyendo en el tipo de cambio, lo que augura un escenario cauteloso para las próximas semanas, según indican los expertos de Admirals Latinoamérica.




