El gobierno de Estados Unidos ha anunciado un acuerdo estratégico sin precedentes de 80.000 millones de dólares, que se destinará a fortalecer la energía nuclear en el país. La asociación fue revelada por la empresa Westinghouse, y busca atender la creciente demanda de energía impulsada por el sector de la inteligencia artificial. Este pacto, que involucra a las compañías Brookfield Asset Management y Cameco, marca un paso significativo hacia la expansión de la infraestructura nuclear. Este acuerdo es considerado el más importante firmado en el ámbito de la energía nuclear desde que Donald Trump asumió nuevamente la presidencia a principios de este año.
La propuesta contempla la financiación y construcción de nuevos reactores nucleares, alineándose con la orden ejecutiva firmada por Trump en mayo, que establece la meta de contar con diez nuevos grandes reactores de diseño completo en construcción para el año 2030. De acuerdo con el secretario de Comercio, Howard Lutnick, este acuerdo no solo busca fortalecer la soberanía energética de Estados Unidos, sino que también tiene el objetivo de generar empleos bien remunerados y colocar al país en la vanguardia del renacer de la energía nuclear.
La falta de nuevos desarrollos nucleares en Estados Unidos desde 2009 ha suscitado preocupación, especialmente considerando los percepciones negativas que rodean a esta fuente de energía tras desastres como los de Three Mile Island, Chernóbil y Fukushima. Los últimos reactores inaugurados en el país generaron costos significativamente superiores a los presupuestados, aumentando la presión para identificar soluciones energéticas más sostenibles y rentables. En este contexto, la iniciativa de Westinghouse se presenta como una respuesta proactiva para revertir esta tendencia y establecer una base sólida para una nueva era de la energía nuclear.
Los nuevos reactores que se construirán, incluyendo el AP1000 y el AP300, están diseñados para mejorar la eficiencia y seguridad en la producción de energía. El AP1000, ya aprobado por la Comisión Reguladora Nuclear de EE. UU., tiene una capacidad superior a un gigavatio, mientras que el AP300, un reactor modular pequeño, aún está en fases de certificación. La participación del gobierno estadounidense en el proyecto, a cambio de la inversión, permitirá recibir un 20% de las distribuciones de efectivo de Westinghouse que superen los 17.500 millones de dólares, diversificando así sus fuentes de ingresos.
Además, la necesidad de diversificar la matriz energética se ha visto intensificada por la invasión de Ucrania por parte de Rusia, que ha alterado los mercados internacionales. La creciente demanda eléctrica, asociada tanto a la inteligencia artificial como al aumento de centros de datos, ha llevado a empresas tecnológicas como Google y Microsoft a realizar inversiones significativas en proyectos nucleares. Esta asociación busca acelerar la transición hacia energías más limpias y sostenibles, al mismo tiempo que responde de manera efectiva a las crecientes necesidades del mercado y a la visión del presidente Trump de un país energéticamente soberano y competitivo en el ámbito global.




