El sistema de franquicias en Chile continúa su expansión en diversos sectores, destacándose la gastronomía, la salud y la tecnología. Este crecimiento se encuentra impulsado por la digitalización, la sostenibilidad y modelos de bajo costo que generan nuevas oportunidades para emprendedores e inversores. Las franquicias, con su capacidad para reducir riesgos y potenciar marcas consolidadas, son reconocidas como un modelo eficaz para la expansión de negocios y el desarrollo económico del país. A medida que el mercado se diversifica, se hace evidente que la adaptación a las tendencias actuales es fundamental para el éxito.
Sebastián Valsecchi, socio consultor de FQC – Franquicias que Crecen, señala que el mercado chileno se encuentra en una etapa de madurez relativa, donde el 60% de las marcas que operan bajo este sistema son de capitales nacionales, en contraposición a un pasado en el que predominaban las marcas extranjeras. Este cambio refleja un ecosistema favorable, impulsado por una economía abierta y estable que atrae inversiones extranjeras. La apertura a la inversión, facilitada por acuerdos de libre comercio y regulaciones favorables, ha permitido un crecimiento sostenido en el sector.
Entre las tendencias más destacadas en el sistema de franquicias chileno se encuentran la sostenibilidad y la digitalización. Tras los desafíos impuestos por la pandemia COVID-19, el comercio electrónico y las plataformas digitales se han vuelto esenciales para la operación de las franquicias. Asimismo, los modelos de inversión de bajo costo están ganando popularidad, permitiendo que un mayor número de emprendedores acceda a este modelo de negocio. La capacidad de adaptarse a estas transformaciones es clave para seguir siendo competitivos en un mercado en constante evolución.
A pesar de las oportunidades que brinda el sistema de franquicias, también existen desafíos significativos. La falta de regulación específica genera incertidumbre legal, lo que podría comprometer la sustentabilidad y el crecimiento del sector. En este sentido, la capacitación financiera y la formación en gestión empresarial para potenciales franquiciados se presentan como necesidades urgentes. Valsecchi recalca que, a pesar de estos retos, el sistema sigue siendo atractivo para quienes buscan invertir y emprender, siempre que se aborden los problemas regulatorios y se fomente la innovación.
Exitosas marcas chilenas están destacando en el sector de las franquicias, como Fuenzalida, una reconocida cadena de inmobiliarias, Happy Days Waffles, con más de 20 locales en el país, y Oh My Pizza, que apela a un público joven con un enfoque sostenible. Asimismo, Café Pascucci, con una extensa presencia internacional, se ha establecido en el mercado chileno. El futuro del sistema de franquicias en Chile no solo es optimista, sino que también promete consolidar una significativa presencia en el mercado latinoamericano, marcando el camino hacia un desarrollo económico y social robusto.




