El Índice Económico IPP UNAB ha experimentado una caída significativa, pasando de 21,0 a 19,5 puntos en el mes de septiembre, lo cual refleja uno de los retrocesos más pronunciados en la Situación Macroeconómica de los últimos años. A pesar de que las expectativas empresariales y algunas condiciones financieras de los hogares han mejorado ligeramente, el IMACEC ha vuelto a terreno negativo, evidenciando una disminución en la ocupación y la destrucción de aproximadamente 9 mil empleos. Esta situación es un claro indicativo de que la economía chilena está atravesando un periodo de debilitamiento, después de una leve recuperación anterior que no logró sostenerse.
En cuanto a las expectativas económicas, el Subíndice de Expectativas ha mostrado un comportamiento contradictorio. Este subíndice ha aumentado de 25,7 a 27,8 puntos, lo que representa un cambio positivo, destacando especialmente el repunte del Índice de Confianza Empresarial (IMCE), que se elevó de 43,62 a 48,21 puntos. Sin embargo, los consumidores no comparten esta mejora en confianza, ya que su índice cayó de 42 a 38,1 puntos, posicionándose nuevamente en un cuadrante negativo. Este desbalance pone de manifiesto que mientras las empresas parecen anticipar mejores condiciones, los hogares siguen enfrentando incertidumbres económicas.
El IMACEC, que es un indicador crucial de la actividad económica, ha caído a terreno negativo, con una variación interanual de -1,5% en julio, después de haber registrado un crecimiento del 2,4% el mes anterior. Esta caída, considerada la más significativa de los últimos tres años, fue impulsada por una reducción en la producción de bienes, en particular en los sectores de minería e industria. Aunque la Inversión Extranjera Directa ha mostrado un ligero aumento, el comportamiento del tipo de cambio ha sido desfavorable, llevando a que los indicadores macroeconómicos reflejen una situación de dificultades en lugar de mejoras sostenibles.
En el ámbito laboral, las cifras también son preocupantes. A pesar de que la situación de los consumidores ha mostrado un leve mejoramiento, la tasa de ocupación ha caído al 55,9%, una reducción de casi un punto porcentual en comparación con el trimestre anterior. La pérdida de empleos se ha hecho palpable con una disminución de 8.910 puestos de trabajo, lo que resalta la fragilidad del mercado laboral. Además, la brecha de participación laboral entre hombres y mujeres persiste, con las mujeres alcanzando solo un 53,22% de participación, evidenciando así la necesidad de políticas que fomenten un entorno laboral más equitativo y efectivo para todos los sectores de la población.
Finalmente, el subdirector del Instituto UNAB de Políticas Públicas, Gonzalo Valdés, ha enfatizado la coexistencia de señales positivas y negativas en la economía chilena. Si bien hay indicios de recuperación en las expectativas empresariales, la dureza del retroceso en la Situación Macroeconómica y la vuelta del IMACEC a números negativos subrayan una realidad compleja. La inflación también ha repuntado, volviendo a alejarse de la meta del Banco Central. El futuro plantea el desafío de determinar si la economía puede volver a una senda de crecimiento que impulse el mercado laboral y se adapte a las condiciones cambiantes del panorama internacional.




