La Cumbre Empresarial Francia–Chile 2026 ha marcado un hito importante en las relaciones comerciales entre ambos países al proponer un marco robusto para impulsar nuevas inversiones. Durante el evento, se destacó la importancia de la certeza regulatoria y la agilización de permisos como factores clave para atraer más capital al país. Francia, que ya ha invertido cerca de US$2.000 millones en sectores como energía, infraestructura y minería, podría sumar al menos US$6.000 millones adicionales, según lo informado por Paula Estévez, subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales. Este crecimiento no solo es un voto de confianza en la economía chilena, sino que también establece un precedente para futuras colaboraciones entre naciones.
Reuniendo a unas 500 personas, la cumbre se celebró en Metropolitan Santiago con el objetivo de fortalecer la cooperación empresarial y abordar las condiciones necesarias para acelerar las inversiones. Con una mirada optimista, Estévez señaló que Francia es el quinto mayor inversionista europeo en Chile, subrayando que “el crecimiento económico debe volver a ocupar un lugar central en la agenda pública”. Esta declaración pone de relieve la necesidad de reactivar la economía chilena mientras se buscan nuevas oportunidades en un contexto global cada vez más competitivo.
Durante el evento, la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, presentó cifras alentadoras que evidencian el compromiso del gobierno con la simplificación de procesos para la inversión. En solo 100 días de gestión, se calificaron favorablemente 72 proyectos de inversión por un valor aproximado de US$16.000 millones, capaces de generar más de 46.000 empleos. Esta aceleración en las aprobaciones se complementa con la creciente confianza en las instituciones chilenas, donde el cumplimiento de plazos y una mejor coordinación estatal son fundamentales para garantizar un entorno propicio para los negocios.
La Cumbre también abordó temas críticos como el agua y la infraestructura, destacando la importancia de la asociación público-privada en la implementación de proyectos a largo plazo. Entre las iniciativas discutidas, el proyecto Retorno Maipo se posicionó como una solución innovadora para enfrentar la escasez hídrica. Además, se subrayó la relevancia de la financiación proveniente de la banca francesa, cuya participación ha resultado crucial en las emisiones de bonos soberanos de Chile, fortaleciendo la relación económica entre ambos países.
Por su parte, el presidente de la Cámara de Comercio e Industria Franco-Chilena, Paul Miquel, reafirmó la importancia estratégica de Chile para las empresas francesas, no solo como un mercado, sino como un socio en el desarrollo de sectores esenciales como energía, infraestructura, y minería. Con una clara agenda de trabajo de largo plazo, Miquel instó a los inversionistas a garantizar estabilidad y plazos previsibles para lograr que los proyectos se materialicen, reforzando así la confianza en la economía chilena y consolidando vínculos entre ambas naciones.




