En una reciente entrevista en el programa “Mesa Central”, el ministro de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), José García Ruminot, expuso con claridad los objetivos y la urgencia de la llamada “megarreforma de reconstrucción nacional”. Esta iniciativa, que busca reducir el impuesto de primera categoría del 27% al 23%, ha sido defendida por Ruminot como una necesidad apremiante en el contexto actual de la economía chilena. Destacó que este enfoque no es nuevo en el debate político, haciendo eco de propuestas anteriores de figuras relevantes como Gabriel Boric y Carolina Tohá, así como de candidatos de la derecha y centroderecha, resaltando así un posible consenso sobre la reducción de la carga tributaria.
El ministro argumentó que la economía chilena se enfrenta a un estancamiento, donde “ya no quedan instrumentos” para impulsar el crecimiento. En este sentido, manifestó que una amplia mayoría de la población está a favor de disminuir la presión fiscal, señalando que la propuesta del gobierno se alinea con la necesidad de reactivar la economía, apuntando directamente a fomentar la inversión y el empleo. Ruminot enfatizó que “esta reforma es pro-inversión y pro-empleo”, y exhortó al Congreso a aprobarla para evitar que Chile continúe perdiendo competitividad en el escenario internacional.
Durante la conversación, el ministro García Ruminot también criticó las reformas fiscales implementadas por administraciones anteriores, señalando que los hitos de recaudación nunca se alcanzaron. Según sus palabras, estas reformas habían prometido rendir cinco mil millones de dólares, pero la realidad ha demostrado que la recaudación no superará el 1.5%. Este déficit ha llevado a un desajuste estructural entre ingresos y gastos fiscales que preocupa profundamente al gobierno, especialmente frente a un nivel de deuda que asciende a los 155 mil millones de dólares y costos de intereses anuales que rondan los cuatro mil millones.
García Ruminot advirtió que si Chile no logra romper el ciclo de bajo crecimiento, endeudamiento y déficit fiscal, el país se verá atrapado en una situación económica complicada. Las proyecciones del gobierno apuntan a que estas medidas de ajuste, con una perspectiva hacia el 2030, son necesarias para garantizar la estabilidad económica. Además, rechazó las críticas de la oposición sobre eventuales conflictos de interés en torno a la reforma, instando a enmarcar el debate en el contenido del proyecto y a alejarse de acusaciones infundadas.
Finalmente, el ministro subrayó la unidad dentro del equipo del Presidente Kast, asegurando que no existen fisuras en la estrategia del gobierno para la tramitación legislativa de esta reforma. García Ruminot destacó la necesidad de “emparejar la cancha” para todos los empresarios, ya que un empresario chileno podría enfrentarse a una carga impositiva de hasta un 45%, mientras que la inversión extranjera se encuentra en torno al 35%. Con esta iniciativa, el gobierno busca crear un ambiente más favorable para la inversión, asegurando que el objetivo final es generar un dinamismo económico que beneficie a todos los chilenos.




