Chile está viviendo un auge sin precedentes en el ámbito de los pagos digitales, registrando más de 7.700 millones de transacciones en un solo año. Este fenómeno posiciona al país en la vanguardia de la transformación financiera en Latinoamérica, convirtiéndose en un referente para el resto de la región. La adopción de tecnologías innovadoras, como las tarjetas sin contacto y las billeteras digitales, así como la popularización de la CuentaRUT del BancoEstado, han propiciado esta transición. A medida que estas herramientas se integran en la vida cotidiana de los chilenos, el impacto en la economía es evidente, destacando, además, un potencial de 740 millones de dólares adicionales al Producto Interno Bruto para 2028.
Las tendencias en el uso de medios de pago en Chile han evolucionado considerablemente, pasando de ser una alternativa emergente a convertirse en un estándar en las transacciones diarias. Este cambio se atribuye a la llegada de nuevos actores al mercado, como adquirentes y subadquirentes, que facilitan la adopción de soluciones digitales. Según Rodrigo Soto, Senior Sales Manager Southern Cone de Ingenico, el crecimiento de servicios como las transferencias en tiempo real redefine las necesidades de los comercios en cuanto a dispositivos de pago, priorizando la seguridad y la simplicidad de la experiencia del usuario.
El informe reciente del Banco Central de Chile destaca que el 77% del consumo de los hogares se realiza mediante tarjeta, lo que refleja una clara tendencia hacia una economía cada vez más digitalizada. Asimismo, el uso de tarjetas de prepago ha aumentado considerablemente, con 577 millones de transacciones registradas en el último año, lo que representa un 8% del total de pagos digitales. Este aumento también está contribuyendo a la disminución del uso del efectivo en el país, lo que apunta hacia una posible transición hacia una economía cashless, donde las transacciones se centran en plataformas digitales.
Sin embargo, el salto hacia una economía sin efectivo no solo depende de la adopción por parte de los consumidores, sino que requiere de una colaboración integral entre bancos, fintechs y comercios. Es esencial contar con una infraestructura tecnológica robusta y flexible que pueda gestionar diferentes métodos de pago de manera segura e interoperable. La evolución de los sistemas de pago implica que los comercios deben actualizar sus terminales para que sean capaces de adaptarse a un ecosistema complejo y en constante cambio, incorporando soluciones como AXIUM Android y SoftPOS.
Las proyecciones para el futuro son alentadoras, ya que se estima que unas 83.000 personas se integrarán al sistema financiero formal gracias a la expansión de los pagos digitales en Chile. Este proceso no solo impulsará el crecimiento económico, sino que también fomentará la inclusión financiera y la formalización de segmentos de la economía que históricamente han estado al margen. A medida que el país se sumerge en esta nueva era de transacciones digitales, el desafío será mantener un entorno competitivo que beneficie tanto a los consumidores como a los comerciantes, asegurando que la transformación financiera continúe avanzando con solvencia y eficacia.



