La fragata portuguesa, una especie marina que ha aumentado su presencia en las playas chilenas durante el verano, ha encendido alarmas entre las autoridades y médicos debido a las graves consecuencias que puede ocasionar al contacto con la piel. Esta especie, cuyas picaduras son altamente dolorosas, libera toxinas que pueden causar desde lesiones cutáneas hasta complicaciones más serias que requieren atención médica inmediata. En un reciente informe, el doctor Francisco Undurraga, médico internista de Clínica MEDS, explicó que la fragata posee tentáculos equipados con nematocistos, que son estructuras que inyectan toxinas en el contacto directo con la piel, generando una reacción que puede ser devastadora.
Los bañistas deben ser extremadamente cautelosos, ya que las picaduras de la fragata portuguesa pueden provocar síntomas debilitantes. El doctor Undurraga advirtió que el dolor puede ser tan intenso que incapacita a la persona afectada, y aunque los casos graves son poco comunes, el riesgo es especialmente alto en niños y personas con problemas de salud preexistentes. Los tentáculos de esta especie pueden seguir siendo peligrosos incluso después de que el organismo ha muerto, lo que subraya la necesidad de educación sobre cómo manejar encuentros con esta criatura en las playas chilenas.
Ante una picadura de fragata portuguesa, la recomendación es actuar rápidamente. Es crucial salir inmediatamente del agua y evitar cualquier frotamiento de la piel. En lugar de eso, se deben retirar con cuidado los tentáculos visibles usando un objeto rígido o pinzas, y enjuagar la zona afectada solo con agua de mar. El doctor Undurraga enfatiza que la aplicación de calor local con agua caliente, a temperaturas que oscilen entre 40 y 45 °C, es la medida más eficaz para aliviar el dolor, mientras que el uso de vinagre, alcohol o hielo puede agravar la situación.
Las complicaciones de esta picadura pueden incluir desde dolor prolongado y lesiones extendidas hasta infecciones secundarias y, en casos extremos, síntomas sistémicos severos. El doctor Undurraga apuntó que la evaluación médica es necesaria si el afectado presenta síntomas como dificultad para respirar, mareos severos, dolor en el pecho o si el dolor no se alivia con el tratamiento inicial. Esto es especialmente crítico para los niños, quienes pueden mostrar reacciones más rápidas y severas debido a su menor peso corporal, lo que hace que una misma exposición sea potencialmente más dañina.
Finalmente, el doctor Undurraga aclaró que el tratamiento de las picaduras de la fragata portuguesa es principalmente sintomático y de soporte, donde se pueden indicar analgésicos y antihistamínicos para aliviar el dolor y el malestar. No obstante, subrayó que los casos que presenten síntomas sistémicos o dolor significativo requieren atención médica rápida para una mejor evaluación y tratamiento. La preocupación en torno a esta especie marina continúa creciendo, y la población debe ser informada y educada para minimizar los riesgos asociados a su presencia en las costas chilenas.




