Reconversion eléctrica en minería: ¿una solución para la sostenibilidad?

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En la actualidad, la industria minera enfrenta un gran desafío: la descarbonización. Sin embargo, esta transformación no debe comprometer la eficiencia operativa ni conllevar altos costos de inversión. Tradicionalmente, la electrificación de flotas se consideraba un proyecto a largo plazo debido a los largos procesos de recambio y al significativo CAPEX involucrado. A medida que la industria avanza hacia una mayor sostenibilidad, alternativas como la reconversión eléctrica de autobuses utilizados en las faenas mineras están tomando un auge, ofreciendo una solución más ágil y rentable para las empresas del sector.

Ricardo Repenning, cofundador y gerente de Tecnologías de Reborn Electric Motors, comparte una perspectiva innovadora sobre este tema. “En lugar de esperar que el mercado entregue soluciones completas, decidimos adoptar una postura proactiva y trabajar sobre los activos que ya están operativos”, explica Repenning. Esta estrategia permite transformar los vehículos diésel en eléctricos sin cambiar su estructura original, prolongando así su vida útil y reduciendo notablemente los costos iniciales de inversión. La reconversión no solo implica una inversión más accesible, sino también una adaptación eficiente a las necesidades específicas de las operaciones mineras.

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La implementación de vehículos eléctricos en el sector minero no solo es una cuestión de costo, sino también de operatividad. Los motores eléctricos, por su diseño, presentan menos fallas mecánicas y requieren un mantenimiento menos intensivo en comparación con los motores diésel. Esto se traduce en ahorros significativos, ya que los costos por kilómetro recorrido disminuyen considerablemente. En el contexto de las operaciones mineras, donde las rutas son frecuentemente predecibles y la actividad es intensiva, la electrificación de flotas se convierte en una solución no solo viable sino altamente efectiva.

Además, las condiciones del territorio minero son particularmente favorables para la implementación de tecnologías eléctricas. La posibilidad de tener una infraestructura de carga centralizada permite integrar la electrificación sin interrumpir las operaciones productivas. Al respecto, Repenning destaca: “Las soluciones desarrolladas en terreno permiten no solo mejorar la eficiencia, sino también adaptar la tecnología a las condiciones reales de operación minera, donde la exigencia es significativamente mayor que en otros entornos”. Este enfoque práctico busca garantizar que la transición hacia lo eléctrico se realice de forma efectiva.

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Por último, otro beneficio asociado a la reconversión eléctrica es el desarrollo de capacidades locales en ingeniería y operación. Esto no solo reduce la dependencia de proveedores internacionales, sino que también permite contar con soporte técnico inmediato en faena, asegurando la continuidad de las operaciones. Así, la reconversión eléctrica se perfila como una herramienta estratégica en la minería, alineándose con los desafíos de sostenibilidad y eficiencia, y facilitando el camino hacia una industria minera más limpia y resiliente sin la necesidad de reemplazar completamente las flotas existentes.

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