El tercer año de ejecución del Proceso de Homologación del Sistema de Compensación de Emisiones (SCE) ha mostrado avances significativos, con una estabilización del mercado a medida que se amplían los tipos de proyectos. En una ceremonia celebrada para reconocer a los sujetos gravados con Impuesto Verde y a los titulares de proyectos, el subsecretario de Economía y Empresas de Menor Tamaño, Karlfranz Koehler, junto al jefe de Cambio Climático del Ministerio del Medio Ambiente, Hernán López, presentaron los resultados del SCE 2025. Aunque se registró una disminución de tonelaje de emisiones compensadas en comparación con 2024, los analistas ven esta tendencia como un indicativo de un mercado en proceso de madurez y estabilización.
Uno de los aspectos más destacados de este informe fue el indicador de diversificación, que ha permitido la inclusión de proyectos en varias áreas. Mientras que en el primer año los proyectos estaban muy centrados en energías renovables, en 2024 se incorporaron iniciativas relacionadas con la gestión de residuos y, en 2025, se sumó la electromovilidad. Koehler calificó está expansión como un reflejo de un mercado abierto, donde diferentes tipos de energías pueden coexistir y contribuir a la reducción de emisiones, beneficiando a las empresas que buscan cumplir con sus objetivos de sostenibilidad y a aquellas que ofrecen soluciones más económicas.
Hernán López también enfatizó la importancia de este sistema como un modelo que demuestra cómo es posible compaginar el crecimiento económico con la protección del medio ambiente. El SCE no solo ayuda a reducir la contaminación del aire, sino que también se convierte en una herramienta efectiva contra el cambio climático. La colaboración entre el sector privado y el público, en este contexto, se muestra vital para alcanzar metas sostenibles y promover el bienestar de la ciudadanía.
Además de la diversificación, otro indicador positivo ha sido la descentralización de los proyectos, que se han ejecutado en diversas regiones del país, como Atacama, Antofagasta, Coquimbo, O’Higgins y la Región Metropolitana. Esta dispersión geográfica no solo genera empleo verde, sino que también fortalece las capacidades locales en varias comunidades. Según López, esta diversificación territorial incrementa las posibilidades del mercado, movilizza más inversión privada y ofrece mayor flexibilidad a los contribuyentes, consolidándose como un pilar fundamental en la estrategia de descarbonización.
En el marco de estos esfuerzos, el tercer período del SCE, que finalizó en febrero de 2026, incluyó nueve proyectos que lograron una reducción total de 1.683.301 toneladas de emisiones. Proyectos destacados como la Planta Hidroeléctrica Los Hierros y el Parque Eólico Cururos son un claro ejemplo del compromiso del sector energético hacia una sostenibilidad más efectiva. Los certificados de reducción generados durante este periodo han sido utilizados para compensar las emisiones de varias empresas, destacando la Central Térmica Mejillones, que aportó una significativa reducción de 1.116.466 toneladas de CO2. Todo esto subraya el impacto positivo del SCE en la lucha contra el cambio climático y su potencial para seguir mejorando la calidad de vida en el país.




