La línea Tineo-Nueva Ancud se extiende por cerca de 96 kilómetros. Esa longitud dice poco, por sí sola, sobre el territorio que debe estudiarse ambientalmente. Para conocer dónde puede interactuar realmente una línea de transmisión con personas, ecosistemas, patrimonio o paisaje, la evaluación trabaja con áreas de estudio y áreas de influencia que cambian según aquello que se quiere observar.
¿Cuánto territorio ocupa una línea eléctrica de casi 96 kilómetros? La respuesta más inmediata podría surgir de sus dimensiones físicas. El proyecto, denominado técnicamente como Sistema de Transmisión S/E Tineo-S/E Nueva Ancud, contempla aproximadamente 96 kilómetros de longitud, más de 200 torres y una faja de servidumbre promedio de 50 metros, atravesando las comunas de Llanquihue, Puerto Varas, Puerto Montt, Maullín, Calbuco y Ancud, en la Región de Los Lagos.
La obra también considera un cruce aéreo sobre el Canal de Chacao de 4,62 kilómetros. Esa geometría describe la infraestructura propuesta, donde los estudios y evaluación ambiental necesitan responder hasta dónde pueden extenderse sus interacciones con el entorno.
¿Qué es el área de influencia?
El Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) define actualmente el área de influencia como el espacio geográfico donde se predice la ocurrencia de impactos ambientales generados por un proyecto. La metodología establece que estas áreas deben determinarse para cada componente ambiental que pueda ser afectado.
En este caso, eso significa que una misma línea puede tener diferentes límites de análisis. Su importancia está precisamente en que obliga a mirar más allá de la torre o del espacio ocupado físicamente por las obras. Una línea puede tener una huella material relativamente acotada y relacionarse, a distintas distancias, con vegetación, fauna, cursos de agua, viviendas, actividades productivas, patrimonio arqueológico, paisaje o formas de vida de las comunidades.
Tineo-Nueva Ancud permite observar por qué esa área difícilmente puede reducirse a una única franja dibujada alrededor del trazado, sobre todo en un proyecto de 96 kilómetros, que puede tener muchas áreas distintas. Este tipo de análisis forma parte de una mirada en que la transmisión se diseña considerando las características del territorio.
Para estudiar flora, el foco puede estar en los sectores donde existen obras, accesos o intervención de vegetación. Para fauna, puede ser necesario observar desplazamientos, hábitats o zonas sensibles que excedan la superficie directamente intervenida. Para paisaje, la distancia desde la cual puede percibirse una estructura introduce otra escala. Para el medio humano, interesa conocer dónde se encuentran las personas y actividades que podrían experimentar cambios producto de las obras o de la operación.
¿Qué es un buffer?
Antes de conocer con precisión todas esas interacciones, los especialistas necesitan un territorio suficientemente amplio sobre el cual buscar información.
Una de las herramientas utilizadas para ello es el buffer, una franja o radio definido alrededor de una obra, punto o trazado. En un mapa puede imaginarse como un corredor que acompaña a la línea y amplía inicialmente el espacio observado.
Su función es práctica, ayudando a ordenar levantamientos de información, localizar receptores y detectar elementos que posteriormente deberán analizarse con mayor detalle.
Por ejemplo, al establecer un área inicial alrededor de un trazado pueden aparecer cursos de agua, viviendas, formaciones vegetacionales, caminos, áreas protegidas, sitios de interés patrimonial o actividades económicas.
Su presencia dentro de esa zona tampoco determina automáticamente que exista un impacto ambiental. Ese paso requiere un análisis posterior sobre la forma en que las obras y acciones del proyecto podrían interactuar con cada elemento identificado.
Este matiz resulta fundamental para comprender la evaluación ambiental.
Faja de la línea y área de influencia
En Tineo-Nueva Ancud existe una cifra especialmente útil para graficar esta diferencia. La faja de servidumbre promedio está estimada en 50 metros de ancho.
Esa medida corresponde a una condición asociada a la infraestructura eléctrica, por lo que el área de influencia ambiental responde a otra lógica.
Una vivienda ubicada más allá de esos 50 metros podría ser relevante para estudiar ruido, paisaje o medio humano. Una especie podría desplazarse por un espacio mayor. Una actividad comunitaria podría relacionarse con caminos utilizados durante las obras. Un curso de agua puede exigir comprender conexiones que siguen su propia geografía.
Del área de estudio al impacto
La diferencia entre área de estudio y área de influencia también ayuda a entender el proceso.
En términos sencillos, el área de estudio deja mirar suficientemente lejos para obtener la información necesaria. El área de influencia se va delimitando a partir de la predicción de las interacciones e impactos asociados al proyecto.
El SEA describe esta delimitación como un proceso iterativo. Primero se conocen las obras y sus posibles factores generadores de impactos, luego se identifican los elementos ambientales receptores y posteriormente se predicen los efectos y se ajustan espacialmente las áreas que necesitan ser descritas y evaluadas.
Por ejemplo, ¿La construcción intervendrá la vegetación? ¿El ruido llegará hasta la vivienda? ¿Existe alguna relación hidrológica con el humedal? ¿Las faenas modificarán temporalmente el uso del camino?
Para el proyecto Tineo-Ancud, responderlas permite establecer qué interacción existe, cuál es su extensión y qué relevancia ambiental podría tener.
Tineo-Nueva Ancud: kilómetros y territorios
El proyecto atraviesa seis comunas y conecta la zona de Tineo con Ancud, incluyendo el cruce del Canal de Chacao. Antes de su ingreso al proceso formal de participación ciudadana, Transelec reportó más de 70 reuniones con diferentes localidades y comunidades indígenas entre 2019 y 2020. Este trabajo forma parte de una gestión socioambiental que incorpora el relacionamiento con los territorios durante el desarrollo del proyecto.
El levantamiento ambiental también identificó componentes que requieren escalas de análisis diferentes. A destacar, la empresa informó la recuperación de 35 hectáreas de bosque nativo para favorecer la conectividad en zonas de alta sensibilidad ambiental.
En medio humano, el proyecto identificó impactos sobre recursos naturales utilizados con fines socioproductivos y tradicionales por comunidades indígenas, acompañados por medidas destinadas al rescate y fortalecimiento de prácticas culturales y productivas.
Ambos ejemplos pertenecen al mismo proyecto y describen relaciones espaciales completamente diferentes.
El bosque se estudia según su distribución ecológica y la intervención proyectada. Por otro lado, las comunidades requieren comprender usos, desplazamientos, actividades, prácticas y vínculos territoriales.
En proyectos lineales extensos, estudiar sin ningún límite previo sería poco operativo. La definición inicial de corredores, radios o polígonos permite concentrar campañas de terreno y análisis en espacios donde razonablemente podrían encontrarse receptores de impactos.
La línea de base (la descripción de las condiciones existentes antes del proyecto) debe caracterizar detalladamente el área de influencia para que posteriormente sea posible evaluar qué cambia con la construcción u operación. El SEA señala que esta descripción incluye, según corresponda, medio físico, agua, suelo, ecosistemas, fauna, flora, patrimonio, paisaje y medio humano, entre otros elementos.
Por ello, los kilómetros sirven para dimensionar la obra, no toda su relación con el territorio. Tineo-Nueva Ancud tiene cerca de 96 kilómetros, siendo esa cifra indispensable para comprender la escala física del proyecto y resultando, a su vez, insuficiente para explicar su dimensión ambiental. Lo mismo ocurre con las torres y su faja de servidumbre.
Comprender estos elementos diferenciadores ayuda también a comprender con mayor precisión los grandes proyectos.
En proyectos extensos y necesarios para el desarrollo de la región como Tineo-Nueva Ancud, esa capacidad de pasar de los kilómetros a las interacciones concretas es una parte central del trabajo ambiental. Primero, la ingeniería define por dónde puede avanzar una línea y luego el estudio territorial permite comprender todo aquello que existe alrededor de ese recorrido y que también debe entrar en la decisión.




