El cumplimiento de la Ley de Eficiencia Energética en Chile ha sido el pilar fundamental para la implementación de los Sistemas de Gestión de Energía (SGE) en diversas empresas. No obstante, el verdadero reto para estas organizaciones radica en evolucionar estos sistemas, fomentando una cultura de eficiencia energética que se extienda más allá de la mera legalidad. En este contexto, el reciente evento “Get Smart, Start Efficient: El tiempo de los usuarios”, organizado por Anesco Chile, logró reunir a más de 300 participantes interesados en conocer los avances y desafíos en materia de eficiencia energética del país.
Durante el encuentro se abordaron temas críticos, como el panel titulado “Eficiencia Energética y Carbono Neutralidad en Chile: ¿Cómo se concreta?”, donde Francisco Leiva, gerente de proyectos de Negawatt, destacó que aunque muchas empresas ya han comenzado a implementar SGE, la realidad muestra que aún nos encontramos en una fase inicial respecto a los resultados. Leiva advirtió que los verdaderos impactos de las políticas de eficiencia energética en el sector industrial podrían comenzar a evidenciarse en un periodo de tres a cinco años, lo que plantea un escenario de espera para que estos esfuerzos se traduzcan en beneficios tangibles.
Uno de los puntos más relevantes mencionados por Leiva fue la necesidad de cultivar una cultura de gestión energética dentro de las empresas, enfatizando que los SGE deben tener un estatus igual de destacado que los aspectos de calidad y seguridad. Cada colaborador debe ser consciente de la importancia de la eficiencia energética, ya que su compromiso puede ser determinante para maximizar los beneficios y concretar ahorros significativos. Además, se resaltó la relevancia del avance hacia la digitalización y el monitoreo energético, proponiendo que estas herramientas deben integrarse completamente en la operativa diaria de las organizaciones.
Sin embargo, la falta de incentivos tributarios ha sido una barrera importante para impulsar proyectos de eficiencia energética, especialmente en medianas empresas, como lo subrayó Leiva. Se propuso la posibilidad de replicar los modelos de incentivos que han tenido éxito en la industria solar, lo que podría motivar inversiones en iniciativas que suelen ser estratégicas pero no necesariamente rentables a corto plazo. “El desafío no se limita a cumplir con la ley, sino a contar con recursos que permitan mantener operativos los SGE a lo largo del tiempo”, afirmó el ejecutivo.
Finalmente, desde Negawatt se hizo un llamado a la ampliación del alcance regulatorio en relación con los SGE. Actualmente, la ley solo obliga a las grandes empresas a implementar estos sistemas, pero extender este requerimiento a las empresas medianas podría generar un impacto significativo en la productividad y competitividad del país. “Bajar los umbrales de exigencia en la implementación de eficiencia energética podría ser clave para masificar su uso, convirtiéndola en una herramienta esencial en el camino hacia un desarrollo sostenible y eficiente en Chile”, concluyó Leiva.




