Santiago, 27 de enero de 2026.- En un mundo cada vez más complejo e interconectado, el informe estratégico anual de Prosegur Research, titulado ‘El mundo en 2026’, señala que las dinámicas internacionales actuales obligan a gobiernos y empresas a anticipar escenarios y reforzar la resiliencia frente a riesgos emergentes. Este año es proclamado como “el año de la seguridad de lo crítico”, un término que hace referencia a la creciente interdependencia de las infraestructuras físicas y digitales y a cómo esta realidad incrementa la exposición a crisis multidimensionales. La investigación resalta la necesidad de un enfoque integrado para enfrentar los desafíos globales que se presentan en un entorno de competencia extrema y fragmentación del poder.
Según el informe, una de las tendencias más preocupantes es la transición hacia un sistema internacional de multipolaridad inestable. Las grandes potencias junto a actores regionales operan en un contexto de geometría variable que, a su vez, está caracterizado por la erosión de los sistemas democráticos y el aumento de la autocracia a nivel global. Prosegur Research destaca un incremento alarmante de conflictos activos, que alcanzan niveles no vistos desde la Segunda Guerra Mundial, lo que contribuye a un clima de incertidumbre que afecta tanto a políticas públicas como a estrategias empresariales.
En el ámbito económico, la geoeconomía se presenta como un nuevo eje de poder, donde la economía y el comercio se utilizan como herramientas estratégicas. En un contexto marcado por el crecimiento moderado y una deuda global que supera el 230% del PIB mundial, factores como los aranceles, el acceso a recursos, y las restricciones tecnológicas están reconfigurando las cadenas de valor. La capacidad de las naciones y empresas para manejar su interdependencia comercial será crucial para navegar la complejidad de un sistema económico que se enfrenta a desafíos globales persistentes.
Además, el informe destaca el empoderamiento tanto individual como colectivo provocado por transformaciones demográficas y urbanizaciones aceleradas que generan polarización social. Esta situación, combinada con la desconfianza en las instituciones, plantea nuevos retos para la cohesión social. Por otro lado, la convergencia tecnológica se reafirma como un aspecto crítico, donde el control sobre datos, semiconductores e inteligencia artificial amplifica asimetrías de poder entre los actores globales, aumentando la superficie de riesgo tanto en entornos físicos como digitales.
Por último, Prosegur Research subraya la creciente frecuencia de fenómenos ambientales extremos como incendios e inundaciones, que impactan negativamente en infraestructuras y logística. En este nuevo marco, se establece la necesidad de adoptar un enfoque holístico en la gestión de riesgos, donde la anticipación y la resiliencia operativa se convierten en elementos centrales para garantizar la continuidad del negocio. José María Blanco, director de Prosegur Research, concluye que la evolución del riesgo global exige una redefinición profunda del concepto de seguridad, que debe pasar de ser reactivo y sectorial a uno más estratégico e integral, adaptándose a la realidad interconectada del 2026.




