Una iniciativa liderada por una coalition de operadores de telecomunicaciones, junto a fabricantes de dispositivos y grupos de la industria, busca lanzar smartphones a un precio de aproximadamente $40. Esta propuesta, considerada crucial para conectar a decenas de millones de personas a internet, ha tomado impulso recientemente. En el marco del Congreso Mundial de Móviles en Barcelona, la GSMA anunció su colaboración con operadores móviles africanos como MTN Group y Vodafone, con el objetivo de implementar dispositivos 4G de bajo costo en seis países: República Democrática del Congo, Etiopía, Nigeria, Ruanda, Tanzania y Uganda. Este esfuerzo se presenta como una forma de cerrar la brecha digital en mercados donde, a pesar de la infraestructura de banda ancha móvil, la falta de accesibilidad económica sigue siendo un obstáculo para la conectividad.
La GSMA ha establecido la Coalición de Asequibilidad de Dispositivos para fomentar el desarrollo de smartphones en el rango de precio deseado. Esta iniciativa se encuentra en sus etapas iniciales, con negociaciones en curso entre fabricantes y operadores móviles para crear productos que se ajusten a este objetivo económico. Alix Jagueneau, representante del grupo, señala que el esfuerzo es ambicioso y se ve influenciado por el aumento de costos de los componentes, que añade complejidad al proceso. Mientras tanto, varios bancos y donantes están explorando maneras de reducir riesgos financieros para los operadores que deseen invertir en estos dispositivos.
A pesar del optimismo, persisten dudas respecto a la capacidad de los fabricantes para producir dispositivos a un costo tan reducido, especialmente frente al encarecimiento de componentes como la memoria. Ahmad Shehab de Counterpoint Research advierte que es complicado lograr márgenes de ganancia saludables con smartphones de bajo costo, que seguramente tendrán especificaciones técnicas limitadas. Aunque se han registrado ventas de smartphones a precios competitivos, estas cifras son aún insuficientes para hacer una diferencia considerable en el panorama actual de mercado, donde el precio promedio en Medio Oriente y África supera los $180.
La experiencia previa de iniciativas como Android One de Google, que buscaba promover smartphones asequibles en mercados emergentes, subraya los retos encadenados. A pesar de su relevancia y de una visibilidad significativa, el programa no logró alcanzar una adopción generalizada, lo que conlleva interrogantes sobre la sostenibilidad de este tipo de proyectos en el futuro. Jagueneau enfatiza que la clave para el éxito radica en la colaboración efectiva entre operadores, fabricantes y gobiernos, y destaca la necesidad urgente de abordar la interacción con los sectores públicos para agilizar el diálogo sobre políticas que puedan facilitar el acceso a tecnologías asequibles.
Además, la GSMA ha señalado que algunos de los países elegidos para el programa piloto aún no han tomado medidas para reducir los aranceles de importación y impuestos sobre smartphones. Jagueneau comenta sobre la importancia de que las políticas fiscales sean revisadas, recordando la reciente eliminación de un impuesto de lujo en Sudáfrica como un ejemplo positivo que otros países podrían replicar. Al remediar estas barreras fiscales, la oportunidad de hacer realidad un acceso más inclusivo a la tecnología en el continente africano podría estar más cerca.




