En un contexto donde las empresas chilenas han demostrado un notable avance en la adopción de la inteligencia artificial (IA), el director de Desarrollo de Negocios y Tecnologías Disruptivas de SONDA, Héctor Bravo Vaca, subraya que el 88% de las compañías ya maneja algún nivel de IA, un drástico aumento respecto al 16% del año anterior. Este crecimiento indica que, aunque la adopción ha sido rápida, el reto que enfrenta el mercado ahora es cómo transformar esta adopción en una capacidad estratégica y sostenible. A medida que las organizaciones exploran las posibilidades de la IA, se hace evidente que un 53% de ellas carece de una dirección clara sobre cómo avanzar, mientras que solo un 13% implementa una estrategia definida. Este desfase resalta la necesidad de no solo utilizar herramientas de IA, sino de integrarlas profundamente en la estructura empresarial para maximizar su potencial.
La irrupción de herramientas generativas ha democratizado el acceso a la tecnología; sin embargo, las empresas aún deben definir cómo integrar la IA en sus modelos de negocio. Según Bravo Vaca, el verdadero cambio se produce cuando la inteligencia artificial puede ser industrializada, lo que implica rediseñar operaciones para conectar modelos, agentes y datos de manera confiable y alineada con estándares de seguridad y governanza. En este sentido, el sector privado en Chile se encuentra en una encrucijada crucial: es necesario avanzar desde un uso superficial de la IA hacia un rediseño profundo de los procesos organizacionales.
Los datos de “SONDA Tech Trends” también revelan que el 41% de los proyectos de IA son impulsados directamente por las gerencias generales o los directorios de las empresas. Este cambio pone de manifiesto que la inteligencia artificial ya no es vista solo como una herramienta tecnológica, sino que ha escalado hasta formar parte de las agendas estratégicas de las organizaciones. Bravo Vaca destaca que esta integración es fundamental para que la IA se convierta en una capacidad operativa que influya en toda la cadena de producción del negocio, liberándose de la exclusividad del departamento de tecnología.
A medida que las empresas chilenas transitan de la etapa de expectativa a la adopción de la inteligencia artificial, el paso siguiente consiste en generar valor de forma sistemática. Para lograrlo, las organizaciones deben construir una capacidad adaptativa que les permita ser competitivas en un entorno cambiante. Bravo Vaca advierte que aquellas empresas que permanezcan en la fase de exploración y no logren establecer mecanismos claros para la implementación de IA podrían encontrarse fuera de la contienda competitiva y, en última instancia, de los beneficios que esta tecnología promete.
En conclusión, la visión de SONDA bajo el esquema AI First busca que la inteligencia artificial se transforme en una capacidad integral y fundamental dentro de las operaciones empresariales, facilitando no solo la adaptación a las tendencias tecnológicas globales, sino también abordando los desafíos específicos de cada mercado. La experiencia de SONDA en el contexto chileno, marcada por un profundo entendimiento de las restricciones locales y las exigencias regulatorias, sienta las bases para una revolución en la manera en que las empresas abordan y explotan las posibilidades de la IA.




