La gigante estatal china China Southern Power Grid Co. ha decidido desistir de su intención de adquirir el control de Transelec, la mayor empresa de transmisión eléctrica en Chile. Esta operación, que se encontraba en negociación durante casi dos años con un valor estimado que superaría los 4.000 millones de dólares, representaba un paso significativo para la expansión de la inversión china en América Latina. A pesar de que la empresa ya posee cerca del 28% de Transelec, participación adquirida en 2018 por aproximadamente 1.300 millones de dólares, la completa adquisición podría haber alterado el panorama del sector energético en el país.
Transelec, fundamental para la infraestructura eléctrica chilena, gestiona más de 10.000 kilómetros de líneas de alta tensión que conectan centros de generación con distribuidores. Su relevancia se intensifica en el contexto actual de transición energética, donde la integración de nuevas fuentes de energía renovable es clave. La operación entre China Southern Power y Transelec también involucraba a Patria Investments Ltd. y un fondo soberano chino, con la intención de que la compañía asiatica alcanzara una participación controladora que le permitiera influir decisivamente en el sistema energético chileno.
Aunque las negociaciones avanzaron en los últimos meses, se encontraban sujetas a diversas definiciones corporativas y regulatorias que complicaron el cierre de la operación. Uno de los factores determinantes detrás de la decisión de desistirse ha sido el creciente escrutinio internacional sobre las inversiones chinas en sectores considerados estratégicos, especialmente en el contexto de la administración Trump, que ha fomentado una revisión más rigurosa de este tipo de transacciones en países latinoamericanos.
En Chile, este debate ha ganado relevancia, ya que el país experimenta un aumento en la discusión sobre el control extranjero en infraestructura crítica. A pesar de que la Fiscalía Nacional Económica ha aprobado varias adquisiciones chinas en el sector eléctrico, continúan surgiendo preocupaciones sobre el equilibrio entre mantener una apertura a la inversión extranjera y proteger intereses nacionales clave. Esta tensión demuestra la complejidad del entorno regulatorio y las expectativas de los ciudadanos respecto a la soberanía energética.
A pesar del cierre de las negociaciones en esta ocasión, fuentes citadas por Bloomberg sugieren que la puerta permanece abierta para que China Southern Power intente nuevamente adquirir Transelec si las condiciones del entorno cambian. Esta situación refleja no solo los intereses económicos de China en la región, sino también cómo las dinámicas geopolíticas pueden influir en decisiones corporativas de tal magnitud.




