La actividad económica en Chile registró en octubre un crecimiento interanual del 2,2%, según el informe del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) publicado por el Banco Central. Este aumento se ha visto impulsado principalmente por los sectores de servicios y comercio, que han mostrado signos de recuperación después de un periodo de inestabilidad. Sin embargo, la producción de bienes ha enfrentado obstáculos, con una caída del 0,2%, y el sector minero también ha retrocedido un 1,6% comparado con el mismo mes del año anterior.
A nivel desestacionalizado, el crecimiento de la economía chilena fue del 0,7% respecto al mes anterior, lo que sugiere una leve mejora en la actividad económica. El comercio ha destacado especialmente, experimentando un aumento del 8,1% en términos anuales, mientras que los servicios también han crecido un 2,5%. Este repunte en el comercio se produce a pesar de una base elevada de comparación, lo que indica que el consumo sigue siendo un motor importante de la economía nacional.
El analista Maximiliano Villalobos, del Centro de Estudios Financieros de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes, ofrece una visión crítica sobre el desempeño de la economía chilena. Según él, los resultados reflejan un panorama mixto, especialmente debido a la caída continua de la minería, que ha mostrado un retroceso durante todo el segundo semestre. Villalobos señala que esto es un resultado esperado, ya que Estados Unidos adelantó sus compras de cobre en la primera mitad del año debido a la incertidumbre sobre posibles aranceles, lo que dejó un vacío en la demanda en la segunda mitad del año.
A pesar de los desafíos en el sector minero, el analista destaca la fuerte recuperación del comercio, lo cual indica que el impulso del consumo en Chile sigue siendo sólido. Esto puede interpretarse como un signo positivo para la economía, ya que el consumo representa una parte significativa del crecimiento económico. Sin embargo, Villalobos también advierte sobre la necesidad de cautela, ya que la constante caída en la minería podría tener efectos negativos en el mediano plazo.
Con respecto a las proyecciones para el cierre del año 2025, Villalobos prevé que el crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB) será inferior a lo que ha proyectado el gobierno. Estima que el PIB culminará entre un 2,3% y un 2,4%, lo que está en línea con las expectativas del mercado, pero por debajo del 2,5% que se había anticipado previamente. Este ajuste en las expectativas refleja la incertidumbre que rodea a la economía chilena, acentuada por los desafíos del sector minero y la falta de demanda suficiente para sostener un crecimiento más robusto.




