El próximo lunes, Chile se prepara para vivir uno de los eventos más anticipados del comercio electrónico: el Cyber Monday 2026. La edición del año pasado fue un éxito rotundo, alcanzando la impresionante cifra de 4,4 millones de transacciones que sumaron un total de $430 mil millones. Sin embargo, ese volumen de movimiento comercial también genera un terreno fértil para los estafadores que buscan aprovecharse de los compradores apresurados. La urgencia que caracteriza a este evento se convierte en un arma fundamental para quienes intentan engañar a las personas, pues el temor de perder una oferta ha demostrado ser un fuerte motivador en las decisiones de compra.
Durante el Cyber Monday, las empresas suelen lanzar mensajes como “últimas unidades” o “ofertas por tiempo limitado”, lo que genera un ambiente de prisa que es explotado por los delincuentes. En 2025, cerca del 39% de las ventas se concentraron en el primer día del evento, lo que demuestra la presión que sienten los consumidores. La estafa se disfraza de confianza, y muchos atacantes se presentan como entidades reconocidas o incluso suplantan a organismos gubernamentales. Esto refuerza la importancia de detenerse un momento y analizar cualquier mensaje antes de dar clic.
Una de las recomendaciones más simples y efectivas para protegerse es no abrir enlaces de ofertas que lleguen a través de WhatsApp, mensajería SMS, correos electrónicos o redes sociales. En su lugar, se sugiere ingresar directamente al sitio oficial de la tienda o utilizar su aplicación. Además, los consumidores pueden verificar las marcas que participan en el evento a través de la plataforma Cyber.cl, un recurso que ayuda a discernir entre ofertas legítimas e imitaciones fraudulentas. Sin embargo, es importante señalar que los atacantes están utilizando inteligencia artificial para crear sitios engañosamente similares a los reales, lo que complica aún más la identificación de fraudes.
Los estafadores han evolucionado sus tácticas, y hoy es posible encontrar páginas web que, aunque aseguran tener protocolos de seguridad como HTTPS, pueden ser completamente fraudulentas. Mientras que antes se podía identificar un sitio falso por malas ortografías o mal diseño, ahora ese rasgo ya no es fiable. Más allá de la estética, un indicativo crucial de un intento de estafa es el tipo de información que se solicita: ninguna tienda legítima pedirá la clave dinámica enviada por SMS o un código de verificación para aplicar un descuento. Cualquier solicitud que parezca inusual debe ser motivo de duda y requiere una verificación a través de canales oficiales.
Si bien es cierto que los consumidores deben tener cuidado, también es fundamental que las empresas y plataformas del sector se responsabilicen en la lucha contra el fraude. La claridad en los canales de comunicación, así como la educación al usuario sobre qué información nunca deben solicitar, son pasos importantes. Asimismo, deben actuar rápidamente para identificar y cerrar dominios falsificados que utilizan sus marcas. La vigilancia debe extenderse también a la propia industria, pues existen marcas que han sido acusadas de inflar precios antes de los eventos para simular descuentos. A pesar de la preparación, el peligro sigue latente post-Cyber Monday, por lo que es prudente recordar que las mejores medidas de protección pueden ser simplemente esos valiosos diez segundos de reflexión antes de hacer clic.




