El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación mensual del 0,4% en septiembre de 2026, consolidando un acumulado anual del 4,0% y una variación interanual del 4,1%. Este comportamiento fue comunicado en un boletín emitido por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) este jueves. Los incrementos en los precios de los combustibles, especialmente el diésel, que experimentó un alza de más del 10% en tan solo un mes, así como el aumento en los precios de hortalizas como las papas y lechugas, fueron factores determinantes de esta situación. Sin embargo, la disminución en los costos de los seguros y los pasajes aéreos internacionales actuaron como factores de equilibrio para el índice global.
Durante el noveno mes del año, se observó que ocho de las trece divisiones que componen la canasta del IPC contribuyeron con variaciones positivas. Los segmentos más destacados fueron alimentos y bebidas no alcohólicas, con un aumento del 0,6% y un impacto de 0,133 puntos porcentuales (pp.), además de transporte, que se incrementó en un 0,9% y sumó 0,122 pp. Sin embargo, no todo fue positivo, ya que cuatro divisiones evidenciaron caídas, siendo la más significativa la de seguros y servicios financieros, que cayó un 5,9% y restó 0,056 pp al índice general.
En el ámbito de los combustibles, se registraron cambios significativos, siendo el diésel el protagonista de un aumento impactante, acumulando un total del 36,8% en lo que va del año. Durante septiembre, el precio del diésel se disparó un 10,2% y aportó 0,052 pp al IPC. La gasolina, por su parte, incrementó un 2,7% mensual y acumula un 20,8% en el año. Por otro lado, el sector de la energía registró un aumento del 1,9%, en gran parte debido a un aumento del 1,6% en el suministro de electricidad, contribuyendo también al incremento futuro del costo de vida.
En el sector alimenticio, las hortalizas, legumbres y tubérculos fueron los principales responsables de un aumento del 4,1% en la categoría de alimentos y bebidas no alcohólicas, con las papas y lechugas destacándose por sus fuertes subidas de precios. Las papas aumentaron en 8,6%, mientras que las lechugas subieron hasta un 10,5%, lo que refleja el impacto en los bolsillos de los consumidores. Esta presión inflacionaria en alimentos es un reflejo de la continuidad de los desafíos en la producción agrícola y las inclemencias del tiempo que afectan la oferta.
El impacto del IPC de septiembre sobre la Unidad de Fomento (UF) es notable, ya que la proyección sugiere un aumento equivalente entre el 10 de octubre y el 9 de noviembre. Esto repercutirá en pagos relacionados con hipotecas, arriendos y otros contratos que se estipulan en esta unidad. Aunque la inflación acumulada se mantiene en 4,1%, superior a la meta del 3% fijada por el Banco Central, el índice subyacente, excluyendo alimentos y energía, mostró un aumento más moderado del 0,1%. Esto indica que las presiones inflacionarias aún están concentradas principalmente en componentes de precios volátiles.




