Chile acumula más de 50 meses con una tasa de desempleo femenino que supera el 8%, una situación que preocupa a especialistas en el ámbito laboral. De acuerdo con el análisis de ChileMujeres y cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), al cierre del primer trimestre de 2026, el desempleo entre mujeres alcanzó un alarmante 10%, un incremento del 1% con respecto al trimestre anterior. Este comportamiento pone de manifiesto no solo la persistencia de una brecha de género en el mercado laboral chileno, sino también la dificultad que enfrentan las mujeres al ingresar o reingresar al trabajo. Aunque la fuerza de trabajo femenina creció un 1.8%, el aumento en la cantidad de mujeres ocupadas fue solo del 1.2%, sugiriendo que hay una desconexión entre las aspiraciones de las mujeres por conseguir empleo y la capacidad del mercado para absorberlas.
El análisis del marco normativo revela que las condiciones laborales en Chile han creado desincentivos para la contratación de mujeres, especialmente de madres con hijos pequeños. Según Marta Meneses, Gerente del Área Laboral de Auditeris.com, la legislación actual impone una carga considerable a las empresas que contratan a mujeres con responsabilidades familiares. Esto incluye plazos de jornada reducida y la obligación de financiar salas cunas, lo que se convierte en un factor de disuasión ante su contratación. En este contexto, Meneses plantea una pregunta crucial: “¿Qué incentivos existen en la legislación chilena para contratar a madres de hijos pequeños? La respuesta, lamentablemente, es que no existen, lo que se traduce en una realidad de desempleo continuo entre las mujeres.”
Sin embargo, las empresas chilenas no deben esperar una reforma legislativa para actuar. Existen varias medidas proactivas que pueden implementar para fomentar un entorno laboral más inclusivo. Desde Auditeris se destacan estrategias como auditar los procesos de selección para eliminar sesgos de género, diseñar jornadas laborales que favorezcan la conciliación y revisar la composición salarial para cerrar las brechas existentes. Estas acciones no solo mostrarían un compromiso con la equidad de género, sino también resultarían en una mejora en la retención de talento y en el clima laboral, lo que podría beneficiar a la empresa a largo plazo.
A nivel internacional, el contraste entre Chile y países como Suecia destaca la falta de avance en la igualdad laboral. El Índice del Techo de Cristal 2025 de The Economist posiciona a Suecia como líder en igualdad de género, evidenciando una brecha salarial de apenas 7.3% y políticas de maternidad que otorgan un año completo de licencia. En contraste, en Chile, la normatividad laboral perpetúa la visión tradicional de que el cuidado de los hijos es un asunto exclusivamente femenino. Esta percepción mantiene la discriminación y dificultades para que las mujeres logren permanecer en el mercado laboral, reforzando la necesidad de un cambio cultural que respalde la corresponsabilidad en el cuidado familiar.
El crecimiento del desempleo femenino en Chile es un problema que va más allá de las cifras; refleja un patrón estructural que necesita atención urgente. La falta de medidas legislativas adecuadas y la resistencia a cambiar las dinámicas de contratación dentro de las empresas evidencian una tendencia que, si no se aborda, perpetuará la desigualdad en el acceso y las oportunidades laborales. Para avanzar hacia un futuro más equitativo, es esencial que tanto el sector público como el privado trabajen de manera conjunta en la implementación de políticas que fomenten la inclusión y permitan a las mujeres aprovechar su potencial en el mundo laboral, lo que no solo beneficiaría a ellas, sino a toda la economía chilena.




