El mercado laboral chileno cerró el año 2025 con una preocupación creciente, evidenciada por un aumento significativo en los despidos bajo la causal de “necesidades de la empresa”, según el Artículo 161, inciso 1 del Código del Trabajo. El más reciente informe de la Dirección del Trabajo revela que casi 498 mil trabajadores fueron afectados por esta modalidad de desvinculación, lo que representa un incremento del 6,91% en comparación con el año anterior. Solo en diciembre, el total de despidos alcanzó la alarmante cifra de 45.304, marcando un aumento del 7,2% respecto al mismo mes en 2024, cifra que se considera la más alta desde abril del año pasado.
Especialistas aprecian en estas cifras un reflejo de la fragilidad que atraviesa el mercado laboral formal en Chile. David Drago, experto del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la Universidad Católica, ha calificado esta situación como una “emergencia laboral”. Drago argumenta que la combinación de un crecimiento económico lento, junto con reformas recientes que han incrementado los costos operativos -como la reducción de la jornada laboral a 40 horas y el aumento del salario mínimo-, están complicando el escenario laboral al hacer más difícil la contratación. Este entorno incierto, sumado a la baja productividad, hace que las empresas se vean forzadas a proceder con despidos.
Añadiendo más complejidad a la situación laboral, la automatización y la inteligencia artificial están emergiendo como desafíos significativos para la fuerza laboral chilena. Sin un plan efectivo para la capacitación y la reconversión de los trabajadores, muchos puestos de trabajo se ven amenazados por la evolución tecnológica. Este contexto no solo dificulta la generación de nuevos empleos, sino que también podría aumentar el desempleo en un mercado que ya enfrenta serias dificultades.
A medida que el desempleo se mantiene elevado, con tasas superiores al 8% a lo largo de 2025, se hace evidente que la creación de empleos formales no ha logrado acompañar el crecimiento de la fuerza laboral. Aunque dicha tasa no es la más alta desde la pandemia, ilustra la urgentísima necesidad de que se generen políticas efectivas que puedan absorber a los nuevos trabajadores que ingresan al mercado. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) destaca la importancia de abordar esta problemática con celeridad.
Con miras al futuro, economistas y expertos coinciden en la urgencia de reactivar sectores claves como el de la construcción, que podría ser fundamental para la generación de empleo y la reducción de las brechas laborales. Además, resaltan la necesidad imperiosa de promover políticas públicas que incentiven la creación de empleo de calidad y estable, particularmente en un contexto donde el mercado laboral chileno enfrenta transformaciones estructurales que requieren de acciones contundentes y efectivas.




