La divisa chilena cerró la jornada del viernes con una baja significativa de $10,37, posicionándose en $875,19 por dólar. Este descenso de -1,17% representa una de las jornadas más favorables para el peso chileno en las últimas sesiones, marcando un distanciamiento notable del tipo de cambio observado en aperturas anteriores. La sesión fue favorecida por un conjunto de factores externos que han impactado de manera positiva en la cotización del peso.
El avance del cobre fue uno de los motores principales de esta mejora, ya que su precio se elevó un 1,36%, alcanzando los US$6,11 por libra, niveles que no se veían desde hace más de dos meses. Este repunte en el metal rojo se vio impulsado por un optimismo renovado en el sector manufacturero global, gracias a la reapertura temporal del estratégico Estrecho de Ormuz, lo que sugiere un alivio en los costos energéticos y una mejora en las perspectivas industriales.
La demanda desde China, que se encuentra en plena temporada de reabastecimiento, también jugó un rol fundamental. La firmeza en la demanda china, sumada a los factores estructurales como la electrificación, los centros de datos y el crecimiento de los vehículos eléctricos, ha fortalecido las expectativas sobre el cobre, uno de los pilares de la economía chilena. Así, el peso chileno se benefició de esta tendencia positiva en el metal básico, consolidando su recuperación.
Por otro lado, el índice del dólar registró una caída del 0,3%, situándose en 97,6, debido a la disminución en la demanda global por activos refugio. La apertura temporal del Estrecho de Ormuz para el tránsito de buques comerciales durante un cese de fuego de diez días ayudó considerablemente a aliviar los temores sobre la inflación energética. Esta dinámica también contribuyó a un fuerte retroceso del precio del petróleo, generando un ambiente propicio para que la Reserva Federal considere recortes de tasas en el futuro.
En conclusión, la sesión cambiaria del viernes en Chile se vio marcada por un contexto externo favorable, donde la caída del dólar a nivel global y el fortalecimiento del cobre se alinearon para proporcionar un respiro al peso chileno. La reducción de la tensión geopolítica y el aumento de la demanda por commodities como el cobre han sido clave en este comportamiento, dejando en evidencia la interconexión entre el mercado internacional y la economía local.




