Chile y Costa Rica están fortaleciendo sus lazos económicos más allá del comercio, abriéndose a un futuro en el que la cooperación en innovación y tecnología se convierte en un pilar central. Con un intercambio bilateral que alcanzó los 432 millones de dólares en 2025, ambos países están perfilando un vínculo atractivo para empresas y startups que buscan oportunidades de crecimiento entre Sudamérica y Centroamérica. Este nuevo enfoque no solo busca maximizar el comercio, sino también fomentar un entorno de colaboración en sectores como la inteligencia artificial, donde se vislumbran oportunidades sin precedentes.
El ecosistema emprendedor de Centroamérica está experimentando una etapa de madurez, y Costa Rica se posiciona como líder en esta transición. Aunque aún no compite con mercados más grandes como México o Colombia, el país ha logrado una destacada estabilidad institucional y un talento calificado que lo coloca en un lugar privilegiado para atraer inversión. Según CINDE, desde 1982, Costa Rica ha recibido más de 430 multinacionales en el sector de alta tecnología, fortaleciendo su presencia en áreas como los servicios intensivos en conocimiento y las ciencias de la vida.
Nelson Irias, fundador de Costa Rica Tech Week, ha observado cómo el ecosistema emprendedor ha evolucionado de ser “incipiente y fragmentado” a uno “más articulado”. En este contexto, Costa Rica destaca por su estabilidad democrática y una cultura de inversión extranjera que se complementa con un talento bilingüe. Estas características han permitido que el país sea visto como un punto estratégico, especialmente para la expansión de startups que buscan acceder a nuevos mercados en la región centroamericana.
Los datos respaldan este dinamismo del ecosistema. StartupBlink revela que Costa Rica tuvo un crecimiento del 16.8% en 2025, con 93 startups identificadas y un financiamiento acumulado que superó los 11.17 millones de dólares. Este entorno más activo ha comenzado a generar efectos concretos en términos de inversión y empleo, con un aumento en la creación de puestos en sectores como fintech y healthtech. Esto evidencia que las startups sí están comenzando a tener una visión regional desde su fundación, lo que incrementa su potencial de escalabilidad.
La creciente popularidad del mercado costarricense se ve reflejada en la decisión de empresas globales de seguir ampliando sus operaciones en el país. Feuji, por ejemplo, anunció la creación de más de 200 nuevos puestos en tecnología, convirtiendo a Costa Rica en su hub para América Latina. Asimismo, West Monroe planea triplicar su equipo hacia 2027. Este panorama convierte a Costa Rica en un destino atractivo para emprendedores y empresas tecnológicas, estableciendo un ecosistema de innovación que combina una sólida infraestructura institucional, talento especializado y la presencia de corporaciones internacionales.




