El debate sobre el endeudamiento en Chile ha tomado gran relevancia en los últimos años, pero muchas veces se centra en cifras como el monto de la deuda y la evolución de las tasas de interés. Sin embargo, expertos en planificación patrimonial advierten que el verdadero problema no radica en la cantidad de deuda que una persona acumula, sino en cómo se integra esa deuda dentro de una estrategia financiera más amplia. Es fundamental tener una visión clara de los activos, pasivos y flujos futuros para evitar caer en decisiones reactivas que obstaculicen el progreso hacia el ahorro y la inversión.
La deuda, si se maneja adecuadamente, es una herramienta financiera clave para adquirir activos valiosos, como una vivienda, o para financiar proyectos que generan retorno. No obstante, el verdadero desafío aparece cuando las deudas que se contraen no están alineadas con una planificación integral que contemple el patrimonio, los ingresos y los objetivos a largo plazo. Según Kattia Vásquez, subgerente de Gestión Patrimonial de Alfredo Cruz y Cía, entender que “la deuda no es el problema en sí, sino su integración dentro de una estrategia patrimonial clara”, es crucial para evitar desvirtuar el proceso de ahorro e inversión.
Un error común que cometen muchas personas es considerar la deuda y el patrimonio como aspectos disociados. En lugar de abordar su situación financiera de manera holística, intentan ahorrar e invertir mientras lidian con obligaciones financieras que no han sido analizadas estratégicamente. Esta separación no solo divide el enfoque financiero, sino que la falta de una hoja de ruta clara imposibilita la adecuada articulación de decisiones económicas. La planificación patrimonial, desde un enfoque técnico, debe comenzar con la organización del balance financiero total, que contemple tanto los activos como los pasivos y el flujo de caja, antes de establecer metas de inversión.
Cuando la deuda no forma parte de una planificación financiera, se transforma en un obstáculo significativo para la acumulación de patrimonio. Para Vásquez, no se trata de eliminar todas las obligaciones financieras, sino de asegurarse de que estas estén alineadas con los objetivos a largo plazo y la capacidad real de generar ingresos. Alfredo Cruz y Cía subrayan que la falta de planificación financiera adecuada no solo afecta el crecimiento patrimonial, sino que también influye en la protección del mismo frente a riesgos inesperados como la cesantía, invalidez o enfermedades graves, dejando el patrimonio vulnerable ante circunstancias que podrían generar pérdidas catastróficas.
Los especialistas en finanzas concluyen que el paso inicial en cualquier estrategia patrimonial no debería ser la elección de instrumentos de inversión, sino más bien la estructuración de un plan integral que combine la deuda, el ahorro, la protección y la inversión en un marco coherente. “La planificación patrimonial no comienza con la búsqueda de rentabilidad, sino con la claridad y el orden financiero”, enfatiza Vásquez. Solo cuando se cuenta con una estructura financiera sólida, es posible construir un patrimonio sostenible a lo largo del tiempo, reduciendo así el riesgo de desorganización financiera y maximizando las oportunidades de crecimiento.




