La participación de las energías renovables no convencionales (ERNC) en la generación bruta de la matriz eléctrica chilena ha alcanzado un hito significativo en 2025, representando un 63% del total. Este avance se ha visto impulsado principalmente por la inyección de energía proveniente de centrales ERNC que contribuyeron con un 43%, mientras que las unidades hidroeléctricas se posicionaron en un 21% y los sistemas de almacenamiento con baterías, conocidos como BESS, lograron un aporte del 2,3%. Este crecimiento representa un impresionante incremento del 150% en comparación con las cifras reportadas en 2024, según el último informe de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (Acera A.G.).
En detalle, el informe destaca que las plantas solares fotovoltaicas lideraron la producción de energía renovable, aportando un 23,4% de la generación total, seguidas de los parques eólicos, que alcanzaron un 14%. Las centrales de mini hidro contribuyeron con un 3%, mientras que los proyectos hidráulicos de pasada y los de embalse reportaron un 7,5% y un 13,4%, respectivamente. Esta diversificación en las fuentes de energía renovable refleja un compromiso creciente hacia la sostenibilidad y la reducción de la dependencia de combustibles fósiles en Chile.
Por otro lado, la energía térmica también tuvo su participación, alcanzando un 34,4% del total anual. Dentro de este segmento, la generación a carbón fue la más significativa, con un 17,3%, seguida por las unidades de gas natural, que contribuyeron con un 15,3%. En un lugar menor se encuentra la cogeneración convencional y el diésel, con participaciones de 0,9% y 0,5% respectivamente. Esta mezcla de viejas y nuevas tecnologías energéticas plantea desafíos y oportunidades en la transición energética del país.
Analizando los datos horarias, el máximo histórico de participación de las ERNC se registró en diciembre de 2025, alcanzando un 81,9% a las 15 horas del día 15. En ese momento, la energía solar dominó la producción con un 75,4%, complementada en un 19,2% por la energía eólica. Este pico se convierte en un testimonio del potencial que tienen las energías renovables en el país, lo que plantea un futuro prometedor en términos de autoabastecimiento y sustentabilidad energética.
Finalmente, el reporte de Acera A.G. indica que la máxima participación horaria de ERNC durante el último año se dio a las 12:00 horas del 30 de septiembre de 2025, cuando un notable 84,4% de la energía eléctrica generada provino de fuentes renovables no convencionales. Esto refleja no solo un avance en la adopción de tecnologías limpias, sino también una consolidación de la estructura eléctrica del país hacia un modelo más verde y sostenible. La evolución de la matriz eléctrica chilena se mantiene como un ejemplo para otros países en el camino hacia un futuro energético más responsable.




