En una medida que marca un antes y un después en la gestión de los recursos naturales de Chile, el Gobierno anunció una estrategia dual que abre 26 salares del país a la explotación privada de litio, mientras se reserva los salares con mayor potencial productivo para proyectos públicos o liderados por el Estado con apoyo privado.
A mediados de abril, se iniciará un proceso de 60 días durante el cual las empresas privadas podrán manifestar su interés en desarrollar proyectos de extracción de litio en los salares designados, los cuales representan el 18% de la superficie total de salares del país. Los salares de Atacama y Maricunga, conocidos por albergar los yacimientos de litio más grandes, quedan catalogados como estratégicos y sujetos a una participación estatal mayoritaria.
El anuncio también incluye la creación de una red de salares protegidos que abarcará el 33% de la superficie total de salares, con el objetivo de preservar la biodiversidad y los ecosistemas únicos de estas áreas. Esta red se sumará a las áreas protegidas ya existentes en salares, las cuales representan el 8% de la superficie total, y se ampliará con otros 27 ecosistemas de lagunas y salares bajo protección oficial.
Sin embargo, la propuesta gubernamental ha suscitado dudas entre organizaciones ambientales, quienes cuestionan la efectividad de las categorías de protección frente a la actividad minera. Flavia Liberona, directora de la fundación Terram, argumenta que no todas las categorías de protección impiden la explotación minera y aboga por declarar todos los salares protegidos como Parque Nacional para garantizar la prohibición total de actividades mineras o económicas en estos sitios.
Un caso que ilustra la preocupación de las organizaciones ambientales es el Salar de Tara, ubicado dentro de la Reserva Nacional Los Flamencos y señalado para integrar la red de salares protegidos. A pesar de esto, la empresa norteamericana Sorcia Minerals ha proyectado una inversión de US$ 500 millones para la extracción de litio en el área, lo que ha generado incertidumbre sobre la compatibilidad del proyecto con la nueva red de protección.
El Gobierno chileno se encuentra en una encrucijada, buscando equilibrar el desarrollo económico a través de la explotación de litio, un recurso crítico para la transición energética global, con la necesidad de conservar su patrimonio natural y ecosistemas únicos. La implementación de esta estrategia y su impacto en la sustentabilidad y la industria minera del país serán claves para el futuro de Chile en el escenario mundial del litio.




