En un reciente anuncio realizado en Punta Arenas, la ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, destacó la importancia del Acuerdo de Producción Limpia (APL) que busca establecer un estándar alto y complementario para el desarrollo de la industria del hidrógeno verde en la región de Magallanes. Este esfuerzo, que se materializa a través de un acuerdo voluntario, pretende generar confianza en el ámbito ambiental y social, alineándose con otros instrumentos como los Planes Regionales de Ordenamiento Territorial. La iniciativa incluye no solo a las empresas del sector, sino también a organizaciones de la sociedad civil, creando un espacio donde todas las partes puedan dialogar y avanzar en un objetivo común de sostenibilidad y protección de la biodiversidad.
Durante la ceremonia del Pacto de Magallanes, que contó con la presencia de diversas autoridades, Rojas enfatizó que esta es una “oportunidad histórica” para progresar hacia una producción de hidrógeno que no solo sea económicamente viable, sino que también cuide de la avifauna vulnerable de la región. Con al menos cuatro especies de aves migratorias en peligro, como el canquén colorado y el chorlo de Magallanes, la ministra subrayó la necesidad de un enfoque responsable en la disposición territorial de los parques eólicos, asegurando que el desarrollo de la industria no comprometa las rutas migratorias y sitios de nidificación de estas aves.
Por su parte, el gerente general de HIF Chile Magallanes, Juan Eduardo Gallardo, expresó su confianza en que esta colaboración público-privada impulsará el desarrollo sostenible de la región y contribuirá a las metas de carbono neutralidad del país. Gallardo destacó que ocho empresas ya han mostrado interés en participar del APL, lo que refleja un compromiso amplio por parte del sector empresarial en crear soluciones innovadoras frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Este enfoque resalta la importancia de armonizar el desarrollo industrial con la conservación ambiental.
Desde la perspectiva de la sociedad civil, especialistas como Diego Luna Quevedo de Manomet Conservation Sciences valoraron positivamente esta iniciativa, considerándola un avance hacia una gobernanza que prioriza la conservación de hábitats críticos para las especies de aves en peligro. La creación de un mecanismo colaborativo que involucre tanto a los titulares de proyectos como al Estado, resulta fundamental para garantizar la protección efectiva de la avifauna y al mismo tiempo promover el desarrollo económico de la región, alineándose con la Estrategia Nacional de Conservación de Aves destacada por el gobierno.
El proceso del APL se llevará a cabo en varias fases, comenzando con una etapa de diagnóstico donde se compartirá información relevante entre las partes. Luego, se desarrollará una negociación que permitirá alcanzar acuerdos basados en datos técnicos y científicos, contemplando zonas libres de aerogeneradores y áreas de conservación. Finalmente, mediante la firma del acuerdo, se establecerán compromisos claros para la implementación de las medidas acordadas, asegurando un seguimiento técnico y auditorías independientes que verifiquen su cumplimiento. Este enfoque integral y colaborativo se presenta como un paso crucial hacia un futuro más sostenible para la industria del hidrógeno verde en Magallanes.




