La transformación digital de los medios de pago está marcando un hito en la historia económica global, y Chile no es la excepción. Jaime Bellolio, Director de Denaria Chile, ha subrayado la necesidad urgente de reflexionar sobre la importancia de proteger el derecho al uso del efectivo en medio de este avance. A pesar de que la tarjeta de débito se ha convertido en el medio de pago más preferido, con un 81% de uso, el efectivo aún mantiene una fuerte presencia, utilizada frecuentemente por un 64% de los chilenos. Estas estadísticas, respaldadas por la última encuesta del Banco Central, revelan que el efectivo continúa siendo una herramienta crucial para millones de personas en el país, desafiando la idea de que es un concepto obsoleto.
El debate sobre el uso del efectivo no es solo una cuestión de preferencias personales, sino que toca la fibra de la inclusión financiera. Bellolio resalta que avanzar hacia una economía en su totalidad digital podría excluir a segmentos significativos de la población, como los adultos mayores, los habitantes de áreas rurales y aquellos con habilidades digitales limitadas. En regiones fuera de la capital, el uso cotidiano del efectivo se eleva al 72%, donde el 76% de las transacciones en ferias libres se realizan en efectivo. La encuesta del Banco Central también revela que si los comercios dejaran de aceptar efectivo, más de la mitad de la población se vería afectada de manera significativa, ilustrando la dependencia del dinero en efectivo.
A pesar de estos desafíos, Chile ha demostrado avances considerables en la digitalización de sus finanzas. Las transferencias electrónicas han ganado protagonismo, abarcando el 58% de las preferencias para pagos entre individuos. Sin embargo, Bellolio hace hincapié en que la rápida evolución hacia un sistema financiero digital debe ir acompañada de mecanismos que prevengan la creación de nuevas brechas. El efectivo, en este sentido, juega un papel crucial no solo como medio de pago, sino también como un recurso esencial en situaciones de emergencia. En el caso de caídas de sistema o ciberataques, el efectivo se presenta como el único método de pago que no depende de la conectividad digital, un factor de resiliencia clave en un mundo cada vez más expuesto a riesgos tecnológicos.
Afrontar la digitalización no significa abandonar el efectivo, sino encontrar el equilibrio adecuado entre innovar y garantizar que todos los chilenos tengan acceso a diversas opciones de pago. Bellolio señala que la meta debe ser construir un sistema de pagos que sea moderno, seguro e inclusivo, donde cada persona, indiferentemente de su situación, pueda elegir cómo realizar sus transacciones. Al restringir el uso del efectivo, no solo se modifica la naturaleza de las transacciones monetarias, sino que también se altera el grado de autonomía que poseen los ciudadanos en su vida cotidiana.
En conclusión, la realidad del efectivo en Chile no es algo anecdótico, sino una indicación clara de que la inclusión financiera debe ser un pilar fundamental en la economía digital. Jaime Bellolio y Denaria abogan por un futuro donde los avances tecnológicos se integren sin dejar atrás a aquellos que más dependen de los métodos tradicionales de pago. La verdadera innovación está en permitir que todos los ciudadanos, sin excepción, puedan formar parte de la revolución digital sin perder sus medios de vivir y organizar su economía.




