La acumulación de lixiviados en la Región Metropolitana de Santiago se ha convertido en un problema ambiental crítico, colocando en riesgo la calidad de los suelos y acuíferos de una región que ya enfrenta desafíos hídricos graves. Los lixiviados, generados por la descomposición de residuos y el paso del agua de lluvia, contienen sustancias altamente contaminantes, como metales pesados y microorganismos, que, si ingresan a las formaciones de agua subterránea, pueden provocar daños irreparables durante años. Especialistas en el área, como el Dr. Marcel Szanto Narea, subrayan la vulnerabilidad de las instalaciones de gestión de residuos en la región, lo que requiere atención urgente por parte de las autoridades y operadoras.
En el contexto actual, las cuatro plantas de residuos en funcionamiento en la Región Metropolitana presentan deficiencias significativas en los tratamientos de lixiviados. Dos de estas plantas carecen de sistemas formales de tratamiento, mientras que las otras están limitadas en su capacidad para manejar adecuadamente los efluentes, forzándolas a recurrir a métodos de dilución con agua limpia para cumplir con las normativas vigentes. El hecho de que estas instalaciones operen bajo márgenes económicos tan estrechos, con ingresos por tonelada que oscilan entre 10 y 21 dólares, hace que la incorporación de tecnologías avanzadas sea difícil y muchas veces inviable.
A pesar de los desafíos, hay ejemplos de buenas prácticas en la región, como el Relleno Sanitario Santiago Poniente que ha implementado soluciones innovadoras para el tratamiento de lixiviados. Este sitio utiliza un sistema de evapotranspiración, acompañado de un lixiviaducto que permite el manejo eficaz de los efluentes hacia una planta de tratamiento de aguas residuales. Sin embargo, la comunidad de especialistas destaca que no es suficiente; se necesita transparencia en la gestión de los millones de litros de lixiviados acumulados y un enfoque en el equilibrio hídrico sostenible a largo plazo.
Los expertos como Fernando Saroglia, de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua (ALADYR), abogan por un enfoque más pragmático que considere las particularidades de cada relleno y su contexto de lluvias. La implementación de soluciones modulares para el tratamiento in situ se presenta como un método prometedor para maximizar la recuperación de agua y minimizar residuos sin incurrir en costos operativos exorbitantes. Estas experiencias positivas son clave y se discutirán en el próximo Congreso ALADYR Chile 2026, que buscará unir a representantes del sector para encontrar maneras de abordar estos complejos problemas.
A nivel global, proyectos como el de Ledong en China ofrecen un modelo inspirador a seguir. Con su sistema de vertido cero que permite recuperar más del 95% del agua de lixiviados, esta instalación ha demostrado que con tecnología adecuada se puede transformar un efluente altamente contaminante en un recurso valioso, minimizando riesgos y costos. Este tipo de ejemplos resalta la necesidad de adoptar prácticas más responsables en la gestión de residuos y su tratamiento, especialmente en regiones vulnerables como Santiago, donde la presión sobre los recursos hídricos es alarmante.




