Santiago, marzo 2026.- A tan solo semanas de dar inicio formal al proceso de Operación Renta 2026, las empresas chilenas enfrentan un desafío crucial que trasciende la normativa: la calidad y consistencia de su información. Tanto las grandes corporaciones como las pequeñas y medianas empresas (pymes) siguen arribando a esta etapa con procesos contables abiertos, conciliaciones que aún no se concretan y un considerable uso de planillas manuales. En la Operación Renta de 2025, se registraron cerca de 1,5 millones de declaraciones de empresas, todo en un contexto de fiscalización digital más riguroso que nunca. Según el Servicio de Impuestos Internos (SII), más del 64% de las empresas que no habían declarado en el año anterior regularizaron su situación gracias a planes de control, aunque aún quedan 19.420 compañías sin declarar hasta abril de 2025, a pesar de reportar movimientos anuales promedio que superan los $44.000 millones.
El director del Ecosistema de Innovación y Partners LATAM en Defontana, Samuel Montupil, subraya que la clave para prevenir problemas en la Operación Renta 2026 radica en la preparación anticipada. “Muchos negocios aún ven la Operación Renta como un evento puntual en marzo y abril, cuando realmente es el reflejo de cómo han gestionado su información a lo largo del año”, expresa. En las grandes empresas, la complejidad operativa y la existencia de diversas fuentes de información que no siempre se interrelacionan son factores críticos. Mientras tanto, en el caso de las pymes y emprendimientos, el desafío se agrava por estructuras menos formales, la dependencia de personal clave y un uso intensivo de planillas sin trazabilidad, lo cual puede resultar en cierres contables atrasados y rectificaciones.
Montupil destaca que el SII ha adaptado su enfoque: “Hoy, el SII no solo examina la cifra final del F22, sino que analiza la coherencia completa de los datos: su origen, respaldo y la consistencia entre las declaraciones juradas y los libros electrónicos. Sin trazabilidad, cualquier discrepancia se convierte en una señal de alerta automática.” Este nuevo enfoque exige que la tecnología evolucione desde ser un apoyo accesorio a cumplir un papel fundamental en la gestión tributaria. La implementación de sistemas integrados que conecten la contabilidad, las operaciones y el cumplimiento tributario se convierte en una estrategia clave para reducir errores y reprocesos.
Ir más allá del requisito normativo puede posicionar la Operación Renta como una oportunidad estratégica para las empresas. Montupil argumenta que este proceso puede considerarse una radiografía completa del estado del negocio, permitiendo revisar aspectos como la rentabilidad, la estructura de costos y la eficiencia operativa. Estas empresas que enfrentan la Operación Renta con anticipación no solo cumplen con sus obligaciones fiscales, sino que también obtienen información valiosa para tomar decisiones más informadas y estratégicas. “La preparación para la renta no se logra en dos meses, sino que se construye a lo largo del año con procesos ordenados y la inversión en herramientas de gestión”, concluye Montupil.
De cara a la Operación Renta 2026, hay varios aspectos clave que las empresas deben comenzar a revisar de inmediato: la calidad y consistencia de la información contable del ejercicio 2025, los procesos de cierre mensual y las conciliaciones tributarias que deben realizarse a tiempo, la adecuada generación y respaldo de las declaraciones juradas, así como la coherencia entre los libros electrónicos, los registros contables y el F22. Además, es crucial evaluar el nivel de dependencia de planillas manuales o procesos críticos que no estén integrados, así como garantizar la trazabilidad y el respaldo digital de la información frente a eventuales fiscalizaciones.




