El 26 de abril de 2023 marcó un hito significativo en el mercado laboral chileno con la entrada en vigor de la reducción obligatoria de la jornada ordinaria a un máximo de 42 horas semanales. Esta norma ha impulsado un cambio estructural sin precedentes en las dinámicas laborales, que se evidencian en un reciente estudio llevado a cabo por Workera, que analizó más de 10.500 empresas y cerca de 26.000 turnos registrados. Antes de la implementación de la ley, predominaba una mezcla de jornadas, muchas todavía ajustadas a las 44 horas, pero el acercamiento a la fecha límite generó un cambio acelerado hacia el nuevo estándar, consolidando la jornada de 42 horas como la norma predominante.
El mes de abril se destacó por un alto dinamismo en la reestructuración de los turnos laborales. En este mes, los turnos de 42 horas aumentaron notablemente, alcanzando un 54,4% de la muestra analizada, en comparación con solo un 26,1% en marzo. Este impresionante incremento de 28,3 puntos porcentuales en un mes responde al compromiso de las empresas para adaptarse a la nueva legislación, evidenciando una capacidad de adecuación administrativa sin precedentes que ha transformado el panorama laboral en Chile.
El estudio de Workera también revela que la jornada laboral de 42 horas ha superado ya el 70% de su presencia hacia finales de mayo, desplazando drásticamente a los turnos de 44 horas. Las empresas que han optado por reducir su jornada a 40 horas constituyen una minoría, alcanzando solo el 14,4% del total, lo que sugiere que la gran mayoría de las organizaciones se ha alineado con el nuevo estándar de 42 horas. Este cambio también implica un ajuste social y económico que sin duda repercutirá en el bienestar de los trabajadores.
Por otro lado, el estudio destaca cómo los turnos que aún cumplen con el antiguo estándar de 45 horas han caído a un 2,6%, siendo este un claro indicador de la transición hacia un modelo más equilibrado y humano de trabajo. La disminución constante de la jornada de 45 horas representa no solo un avance legislativo, sino una evolución en el entendimiento del papel del tiempo de trabajo en la vida de los empleados. Este resultado responde a una creciente demanda social por mayores estándares de bienestar en el trabajo.
Finalmente, el análisis comparativo de la actividad laboral entre los meses previos a la implementación y el periodo posterior resalta la efectividad de la nueva normativa. La actividad del mes de abril, que se convirtió en el de mayor movimiento laboral, confirma que el cumplimiento de la ley ha sido el motor principal en la reestructuración de los turnos en el país. La nueva regulación horaria establece, así, un nuevo estándar que no solo beneficia a los trabajadores, sino que también promete contribuir a una mejor productividad y satisfacción laboral en el futuro.




