Durante la Cumbre de Primavera 2025 de Uvas de Mesa de México, celebrada en San Diego, California, funcionarios de la Secretaría de Agricultura de la Embajada de México en Washington expusieron los retos y oportunidades de la relación comercial bilateral entre México y Estados Unidos. La oportunidad de evaluar esta relación durante un evento tales como la Cumbre es fundamental para los actores de la industria, quienes buscan no solo mantenerse informados, sino también adaptarse a los cambios políticos que afectan sus negocios. La consejera agrícola Brenda Martínez y Luis Martínez, consejero de la embajada en asuntos agrícolas, enviaron un mensaje optimista, pero con cierta cautela, recomendando a los productores estar alertas a las fluctuaciones del comercio internacional y a las políticas agrícolas en ambos países que podrían impactar su rendimiento.
Brenda Martínez destacó el impacto positivo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en el comercio agroalimentario, evidenciado por un crecimiento de 700% desde su entrada en vigor en 1994. En 2024, la balanza comercial entre México, Estados Unidos y Canadá alcanzó 160,000 millones de dólares, lo que representa un triunfo significativo para la seguridad alimentaria de la región. Las exportaciones de productos frescos representan una parte considerable de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos, resaltando la importancia de la uva de mesa, que ha sido un pilar en este tráfico comercial. Sin embargo, se reitera la diz que, aunque el tamaño del comercio es fundamental, es la calidad y la clasificación de los productos lo que realmente establece el bienestar de los productores.
La evolución del sector hortofrutícola mexicano ha sido notable en la última década, alcanzando exportaciones por valor de 40 mil millones de dólares en 2024. Este éxito ha llevado a los productores a adoptar nuevas tecnologías y prácticas de cultivo, convirtiéndose en referentes a nivel global. Brenda hizo un llamado a los productores a fortalecer sus lazos con las autoridades, indicando que la información y el análisis del mercado son cruciales para responder a las necesidades de la industria. Además, enfatizó que la retroalimentación de los productores es vital para que las autoridades puedan representar sus intereses de manera precisa ante sus contrapartes estadounidenses.
Luis Martínez analizó la nueva agenda comercial estadounidense, que en su enfoque prioriza la producción interna y emplea mecanismos como aranceles para proteger la industria local. A pesar de que México y Canadá fueron exentos de tarifas en varias negociaciones, los efectos de una política proteccionista pueden ser devastadores para el sector agrícola mexicano. Martínez instó a los productores a no permanecer inactivos frente a tales cambios en el panorama político, ya que más del 80% de las exportaciones agroalimentarias de México son dirigidas hacia Estados Unidos. Esto requiere una adaptación constante y proactiva para limitar las pérdidas económicas y mantener empleos previos a la implementación de políticas desfavorables.
Las reacciones de las organizaciones agrícolas han sido variadas ante los retos impuestos por los aranceles en la agricultura. Luis Martínez reflejó que mientras algunas organizaciones adoptaron posturas cautelosas, es crucial que la industria agrícola se mantenga unida y actúe de manera más asertiva. La colaboración entre el sector privado y las autoridades es vital para reforzar su posición ante posibles adversidades. Martínez concluyó la cumbre enfatizando la necesidad de una comunicación constante y efectiva entre productores y funcionarios para encontrar soluciones conjuntas ante los obstáculos, además de mantener un diálogo activo con otras industrias que también enfrentan dificultades similares debido a políticas cambiantes.




