Tras una temporada desafiante para la industria de las cerezas en Chile, los expertos del sector se han reunido para evaluar estrategias y planes de acción que aseguren el éxito del cultivo más importante del país. La International Fresh Produce Association (IFPA) organizó un desayuno el 28 de mayo, donde se discutieron temas cruciales para las exportaciones de cerezas chilenas. En esta oportunidad, el gerente comercial de Prize, Rodrigo Estévez, presentó cifras reveladoras sobre la situación actual, enfatizando el papel clave de las cerezas en la economía frutal del país. Las estadísticas revelan que el sector agrícola chileno alcanza ventas FOB de aproximadamente 7 mil millones de dólares, de los cuales más de 3 mil millones, es decir, más del 40%, provienen de las cerezas, lo que subraya su relevancia en el contexto del comercio internacional.
El panorama actual de las cerezas chilenas muestra un crecimiento constante, con una estimación de 82,000 hectáreas plantadas, un número que ha ido en aumento gracias a la incorporación de 5,500 hectáreas anualmente. A nivel global, Chile se destaca como el principal proveedor de cerezas en el hemisferio sur, controlando el 97% de las exportaciones de esta fruta. Sin embargo, Estévez también alertó sobre la necesidad de diversificar los mercados, ya que el 88% de las exportaciones de cerezas se dirigen a China y Hong Kong. A medida que las oportunidades en mercados como Estados Unidos, Corea del Sur, México y Brasil se presentan, la industria deberá enfocarse en elevar los estándares de calidad y cumplir con los protocolos fitosanitarios requeridos para acceder a nuevos destinos.
Durante su presentación, Estévez subrayó los esfuerzos realizados para explorar el mercado indio, que cuenta con 1,400 millones de habitantes. Reconociendo las dificultades logísticas, como el tiempo de tránsito prolongado y la infraestructura de refrigeración deficiente en muchas regiones de India, enfatizó que aún queda mucho trabajo por hacer para competir efectivamente en este vasto mercado. A pesar de los retos, la estrategia de abrir una oficina en India demuestra el compromiso de la industria chilena por expandirse y aprovechar la creciente demanda por cerezas en esta nación. Se espera que, con esfuerzos coordinados, India se convierta en un mercado significativo para el futuro de las exportaciones chilenas.
Un aspecto crítico que debe ser abordado es la concentración varietal dentro de la industria chilena, donde el 82% de las cerezas exportadas provienen de solo tres variedades: Lapins, Santina y Regina. La necesidad de innovar a través del recambio varietal se hizo evidente, y Estévez mencionó que variedades inéditas tienen el potencial de aumentar su participación en los próximos años. La industria debe comenzar a asumir que el futuro dependerá de una adecuada administración y selección de nuevas genéticas que puedan satisfacer las demandas del mercado global. La próxima evolución de las variedades se considera esencial para mantener la competitividad y la calidad, aspectos fundamentales para atraer a consumidores exigentes.
Con la experiencia de la temporada 2024-25 aún fresca, las lecciones aprendidas son imperativas para el futuro del sector. Estévez destacó que la demanda en China tiene límites, y que caer en la tentación de aumentar el volumen de exportación sin priorizar la calidad puede poner en riesgo la reputación de las cerezas chilenas. La calidad de la fruta, especialmente ante un consumidor que se ha vuelto más selectivo, es el desafío más grande que enfrenta la industria. En conclusión, la diversificación de mercados y la mejora continua en la calidad de producción serán factores determinantes para consolidar el liderazgo de Chile en el comercio de cerezas y mantener la preferencia de los consumidores en un entorno competitivo.




