Santiago de Chile, 25 de noviembre de 2025.- La integración de tecnologías eléctricas limpias y sistemas inteligentes de gestión energética se ha convertido en una necesidad imperante para las organizaciones a nivel global, dado que según la Agencia Internacional de Energía (AIE), los edificios son responsables de aproximadamente el 30% del consumo de energía final y generan una parte significativa de las emisiones de carbono. En este contexto, la modernización de estas estructuras se presenta como una prioridad, requiriendo un enfoque simultáneo en dos áreas clave: la electrificación y la digitalización. La electrificación implica el reemplazo de tecnologías basadas en combustibles fósiles por soluciones eléctricas más eficientes, mientras que la digitalización permite la implementación de tecnologías inteligentes que optimizan la operación y el mantenimiento de las infraestructuras eléctricas.
Los beneficios de aplicar una estrategia combinada de electrificación y digitalización en edificios son claros y medibles. Esta sinergia no solo reduce de manera notable el consumo energético y las emisiones de CO2, sino que también mejora la eficiencia operativa y la experiencia general de los ocupantes. Al integrar tecnologías como generadores eléctricos renovables y sistemas de monitoreo digital, los edificios pueden disminuir significativamente su huella de carbono, al tiempo que se optimizan los costos de operación gracias a un mantenimiento predictivo y una mayor visibilidad del consumo energético. En consecuencia, esto se traduce en mayor confort y productividad para quienes habitan y trabajan en estos espacios.
Para implementar este modelo de manera efectiva, es fundamental avanzar sobre tres ejes estratégicos, como lo sugirió Marco Carrasco, Sales & Channel Manager de Schneider Electric. El primer eje es la evaluación del edificio, que implica un análisis exhaustivo del estado actual, así como la medición de consumos y la identificación de posibles pérdidas de energía. A continuación, se debe trabajar en el sistema eléctrico, mejorando la infraestructura de distribución y garantizando la calidad de la energía, mientras que el tercer eje se centra en la digitalización, que incluye la instalación de sensores IoT y plataformas de gestión de datos. Al integrar estos componentes, se puede transformar un edificio en un ecosistema activo y resiliente, preparado para enfrentar los desafíos del futuro.
En el marco chileno, este enfoque sobresale aún más, ya que el país enfrenta un panorama que exige modernización en sus edificaciones. Según Carrasco, Chile se encuentra en una posición privilegiada para liderar esta transformación en la región, gracias a sus regulaciones orientadas hacia la eficiencia energética y su matriz eléctrica en proceso de descarbonización. Se vislumbra un camino claro para que edificios corporativos adopten tecnologías de climatización eléctricas y sistemas de monitoreo digital, mientras que complejos residenciales pueden integrar soluciones como generación solar y capacidades de carga para vehículos eléctricos. Esta evolución no solo favorece al medio ambiente, sino que también ofrece beneficios directos a sus usuarios.
Schneider Electric, como líder mundial en tecnología energética, desempeña un papel crucial en este proceso, fomentando la sostenibilidad a través de la electrificación, la automatización y la digitalización. Su amplio portafolio de soluciones, que incluye dispositivos inteligentes y sistemas basados en inteligencia artificial, permite que diversos espacios operen como ecosistemas interconectados, aumentando su rendimiento y sostenibilidad. Con una fuerza laboral de 160,000 empleados y una red sólida de un millón de socios en más de 100 países, Schneider Electric se posiciona como un actor clave en la creación de un futuro donde la electrificación y digitalización de los edificios se conviertan en una realidad accesible y necesaria.




