En un evento que marca un hito importante en la historia comercial internacional, el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE) firmaron el sábado en Asunción un acuerdo de libre comercio tras 26 años de arduas negociaciones. Este pacto histórico crea una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, abarcando aproximadamente 720 millones de personas en 31 países que en conjunto representan cerca del 25% de la economía global. La firma se llevó a cabo en la sede del Banco Central de Paraguay, donde el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefcovic, junto con los cancilleres de los países del Mercosur, sellaron el tratado en un acto que fue recibido con aplausos por cientos de asistentes.
En la ceremonia estuvieron presentes, entre otros, los presidentes de Argentina, Paraguay y Uruguay: Javier Milei, Santiago Peña y Yamandú Orsi, quienes presenciaron este momento significativo para sus naciones. El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva no pudo asistir debido a ajustes de protocolo de último minuto, a pesar de ser uno de los principales impulsores del acuerdo con Europa. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, destacó la relevancia del tratado en un contexto de creciente proteccionismo a nivel global, enfatizando que esta alianza simboliza un compromiso con el comercio libre, justo y abierto.
Santiago Peña, presidente de Paraguay y anfitrión del evento, subrayó durante su discurso que el acuerdo es un reconocimiento de que el diálogo y la cooperación son fundamentales para el desarrollo de los pueblos. Señaló que, a pesar de las diferencias, hoy se unían dos de los mercados más relevantes del mundo, Europa y Suramérica, y que este pacto será un pilar para el crecimiento económico regional. La presencia de los mandatarios de Bolivia y Panamá como testigos refleja el interés y la importancia de esta firma más allá de los países directamente involucrados, con Bolivia acercándose a su membresía plena en Mercosur.
El acuerdo permitirá la reducción y eliminación gradual de aranceles sobre aproximadamente el 90% de las importaciones y exportaciones entre ambos bloques. Este avance se produce en un contexto internacional desafiante, donde la guerra comercial iniciada por Estados Unidos y la creciente dependencia hacia China hacen esencial esta asociación. Las negociaciones que comenzaron formalmente en el año 2000 enfrentaron numerosos obstáculos, culminando en un acuerdo político en 2019, pero no fue hasta el cierre de los textos en diciembre de 2024 que se logró un entendimiento definitivo.
No obstante, la firma del acuerdo no está exenta de controversias, especialmente en Europa, donde los agricultores han expresado su preocupación por las implicaciones del pacto en la competencia con los productos suramericanos. El sector agropecuario del Mercosur se beneficiará considerablemente, así como la industria europea que tendrá acceso a un mercado históricamente difícil. El acuerdo también incorpora cláusulas de salvaguarda, permitiendo a las partes intervenir en casos de desequilibrios significativos en precios o volúmenes. A pesar del entusiasmo, el tratado enfrenta aún el proceso de ratificación en ambas partes del Atlántico, y algunos países como Brasil anticipan que su implementación podría comenzar en el próximo semestre.




