Cada 5 de marzo se celebra el Día Mundial de la Eficiencia Energética, una conmemoración que subraya la vital importancia del uso responsable de los recursos energéticos en la lucha contra el cambio climático. Este día nos recuerda que es esencial producir la misma o incluso más cantidad de bienes y servicios, utilizando menos energía. Esta transición no solo reduce costos, sino que también disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero, convirtiendo la eficiencia energética en un pilar fundamental para mejorar la competitividad de los países en un mundo cada vez más exigente en términos ambientales.
En Chile, el impacto del Día Mundial de la Eficiencia Energética se ha intensificado especialmente tras la promulgación de la Ley 21.305, la cual establece obligaciones específicas para grandes consumidores de energía y estándares para la construcción de edificaciones. Esta ley busca lograr la reducción de la intensidad energética hacia el año 2030, alineándose con el ambicioso compromiso del país de alcanzar la carbono neutralidad para el 2050. Esta normativa ha abierto el camino para que empresas como Veolia, una multinacional con amplia trayectoria en soluciones sostenibles, jueguen un rol protagónico en la implementación de prácticas de eficiencia energética.
Veolia ha desarrollado diversas iniciativas que apuntan a la optimización del uso energético en distintos sectores. Entre sus principales acciones se encuentran la realización de auditorías energéticas avanzadas, la implementación de sistemas inteligentes de gestión y control, así como la optimización de sistemas de climatización e iluminación. Adicionalmente, la empresa trabaja en la recuperación de calor residual y ofrece contratos de desempeño energético, lo que permite que los ahorros generados financien parte de sus inversiones. Según informes de Veolia, las intervenciones pueden resultar en ahorros de consumo de hasta un 30%, dependiendo de las características del sector y la infraestructura.
Elier González, CEO de Veolia para Chile y Perú, destaca que el enfoque en la eficiencia energética debe ser estructural. “La eficiencia energética hoy se presenta como una palanca de competitividad. No solo es fundamental para la reducción de emisiones, sino que también permite estabilizar costos en un entorno energético volátil”, afirma González. Además, enfatiza que el verdadero cambio se produce cuando las empresas hacen de la eficiencia parte integral de su estrategia empresarial, entendiendo que la energía no consumida es la forma más limpia de energía.
Por otro lado, el CEO de Veolia resalta la relevancia de la combinación entre tecnología, análisis de datos y gestión experta para lograr importantes ahorros sin afectar la productividad de las empresas. En un contexto donde la presión por reducir la huella de carbono es cada vez mayor, y los costos de energía impactan directamente en los márgenes operacionales, la eficiencia energética emerge como una herramienta clave para avanzar hacia un desarrollo más sostenible y resiliente en el país, lo que se convierte en un objetivo que todas las organizaciones deben abrazar con urgencia.




