En 2024, el sector bananero de Colombia experimentó un crecimiento notable, alcanzando una productividad de 2.050 cajas por hectárea, lo que marca un avance significativo en comparación con el año anterior. Emerson Aguirre, presidente de la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura), destacó que el sector cerró el año con cifras positivas en comparación con 2023. Durante una entrevista con Portalfruticola.com, Aguirre mencionó que el área cultivada con banano de exportación asciende a cerca de 52.209 hectáreas, siendo la región de Urabá la más destacada con 32.793 hectáreas, mientras que los departamentos de La Guajira, Magdalena y Cesar suman aproximadamente 19.416 hectáreas en producción. La mejora en la productividad se atribuye, en parte, a un aumento en las precipitaciones favorables para el cultivo.
El presidente de Augura reveló un hito histórico: Colombia logró exportar más de 1.000 millones de dólares en banano, alcanzando una cifra récord de 109 millones de cajas enviadas al extranjero. Aguirre explicó que una caja de banano contiene aproximadamente 20 kg, lo que se traduce en cerca de 90.000 contenedores al año. Afirmó que el banano se posiciona como la fruta más exportada del país, con un total cercano a 2 millones de toneladas. Sin embargo, este éxito trae consigo desafíos logísticos significativos que deben abordarse para mantener el ritmo de exportación.
La sostenibilidad se perfila como el principal desafío que enfrenta el sector bananero colombiano. Aguirre mencionó el compromiso de todos los involucrados en producir banano de manera sostenible, abarcando tanto aspectos ambientales como sociales y laborales. La industria ha trabajado durante más de 30 años para garantizar un salario digno para los trabajadores del sector, quienes atualmente ganan cerca de 560 dólares al mes, significativamente por encima del salario mínimo nacional. Este enfoque en la equidad salarial se traduce en una sostenibilidad que busca integrar beneficios económicos con mejoras en la calidad de vida de los trabajadores.
Un reto adicional que enfrenta la industria bananera es el precio del producto en el mercado global. A diferencia de otras frutas, como las manzanas y naranjas, cuyo valor se ha duplicado en la última década, el precio del banano ha disminuido, lo que afecta la rentabilidad del sector. Además, Aguirre hizo hincapié en la importancia del sello social que distingue al banano colombiano, el cual no solo tiene implicaciones económicas, sino que también está vinculado al desarrollo social en regiones donde la economía depende en gran medida de esta actividad agrícola, como Urabá, donde el 75% de la economía local se basa en el cultivo de banano.
Por último, ante los desafíos logísticos y climáticos, Aguirre subrayó que el futuro del sector también depende de la innovación en materiales vegetales, buscando alternativas que sean resistentes a enfermedades como el Fusarium Raza 4. Aunque actualmente no existe material vegetal completamente resistente, Augura se mantiene optimista y proyece un crecimiento del 5% tanto en productividad como en exportaciones hacia finales de 2025. La meta es clara: continuar impulsando el crecimiento sostenible del banano colombiano, no solo como un producto de exportación, sino como un motor de desarrollo social y económico en el país.




