Según el reciente Termómetro Laboral publicado en julio, que analizó los datos del trimestre móvil de marzo a mayo de 2026, se ha registrado un preocupante aumento de la informalidad laboral en la región del Biobío. Esta informalidad ha crecido en 2,8 puntos porcentuales, alcanzando una cifra del 28,1%, lo que marca su décimo trimestre consecutivo de incremento interanual. Esto equivale a 20.846 personas más que el año anterior, apuntando a una tendencia alarmante en la dinámica del empleo formal versus informal en la región.
El informe detalla que la alza en la informalidad ha afectado tanto a hombres como a mujeres, con incrementos del 26,1% y del 30,8% respectivamente. Sin embargo, el aumento más significativo se ha observado en el grupo femenino, donde la tasa ha subido 4,0 puntos porcentuales. Entre los sectores más impactados se encuentran las ‘Ocupaciones elementales’, que sumaron aproximadamente 10.500 nuevos informales, y los ‘Vendedores de comercios y mercados’, que experimentaron un aumento de 5.773 personas, reflejando cambios en la estructura del empleo en la región.
Contrario a este aumento en la informalidad, la tasa total de ocupación se mantiene relativamente estable en 51,5%, aunque con una leve variación interanual de -0,2 puntos porcentuales. Al desglosar los datos por género, se observa un incremento del 0,1 p.p. en la tasa de ocupación de las mujeres, mientras que la de los hombres ha caído en 0,5 p.p. A pesar de las fluctuaciones, el sector del comercio sigue mostrando una recuperación, con un crecimiento del 7,5%, mientras que el sector educativo está enfrentando un desánimo, disminuyendo un 7,3%.
En un escenario más amplio, el mercado laboral de la región muestra un debilitamiento en la calidad del empleo, con una notable reducción de asalariados privados formales que ha caído un 5,5% en el último trimestre. Esta disminución ha sido impulsada en gran medida por la caída del 15,3% en el grupo de ‘Profesionales, científicos e intelectuales’, y una contracción del 14,6% en el sector de enseñanza, lo que subraya la necesidad de replantear políticas de fomento al empleo formal en la región.
Por su parte, las autoridades laborales han expresado su preocupación por el incremento de la informalidad, instando a impulsar iniciativas que faciliten la formalización de los empleos. Camila Álvarez Sanhueza, Seremi del Trabajo, ha mencionado la importancia de informar a los trabajadores sobre los beneficios de la seguridad social y ha propuesto un ciclo de charlas para fomentar la formalización de los empleos en un contexto de desafíos económicos. Con un 9,8% de desocupación, siendo la quinta tasa más alta del país, y variaciones en la participación laboral, el panorama demandará esfuerzos coordinados para mejorar la calidad y la estabilidad del empleo en la región.




