La infraestructura de energía renovable actual, especialmente la red eléctrica, no está preparada para satisfacer los requerimientos del futuro en gran parte del mundo. Ante la creciente preocupación por el cambio climático, se impulsa una transición desde las fuentes de energía basadas en combustibles fósiles hacia una matriz energética que priorice las energías renovables. Según proyecciones, se estima que las energías renovables representarán entre el 45% y el 50% de la generación eléctrica para el año 2030, alcanzando entre el 65% y el 85% para el 2050. Este cambio es fundamental, sobre todo en países como Chile, donde se alcanzó un 40% de producción de energía a partir de fuentes no convencionales en 2024.
Con la creciente electrificación de hogares, empresas e industrias, la demanda mundial de electricidad se proyecta que pasará de 25 mil TWh en 2022 a entre 52 mil y 71 mil TWh para 2050. Según Alberto Oltra, CEO de DHL Global Forwarding en Sudamérica, es vital desarrollar redes sólidas y confiables para la generación, transmisión y distribución eficiente de energía renovable. Esto incluye la implementación de sistemas de almacenamiento y el desarrollo de infraestructuras que permitan el uso de fuentes solares, eólicas y de hidrógeno, garantizando así la estabilidad y eficiencia del sistema energético global.
El sector logístico, en particular, enfrentará desafíos significativos debido a la demanda creciente de electricidad, como la electrificación de flotas de camiones y vehículos de reparto. Oltra señala que las empresas logísticas deben invertir en infraestructura de carga robusta, a medida que se mueven hacia edificios neutros en carbono que demandan prácticas energeticamente eficientes. Esto requerirá no solo una expansión en la infraestructura propia de cada empresa, sino también depender de iniciativas gubernamentales y regulaciones que fortalezcan la arquitectura de la energía renovable.
Una de las tendencias más destacadas en este contexto son los recursos energéticos distribuidos (RED), que permiten a las organizaciones generar energía a pequeña escala, como paneles solares y turbinas eólicas. Estos recursos ayudan a reducir costos y la huella de carbono al disminuir la dependencia de la red eléctrica convencional. Esta transformación está llevando a los centros logísticos a convertirse en distribuidores de energía, pudiendo generar y consumir electricidad, así como participar en redes de carga para vehículos eléctricos, convirtiéndose así en centrales eléctricas virtuales interconectadas.
Sin embargo, la electrificación del transporte pesado enfrenta desafíos críticos, especialmente en la creación de infraestructura de carga adecuada. La necesidad de estaciones de carga rápida para camiones eléctricos es urgente, dado que estos vehículos, como los de DHL, requieren significativas cantidades de electricidad. La falta de infraestructura y los costos altos de inversión son obstáculos que necesitan ser superados a través de la colaboración entre múltiples actores y la creación de marcos regulatorios favorables. Según Oltra, una planificación eficaz será clave para posibilitar la implementación y el escalamiento de proyectos que aseguren una transición exitosa hacia un futuro energético sostenible.




