En el debate sobre la normativa que regula los elementos de un solo uso en locales de comida, surge una controversia que involucra tanto la interpretación de la ley como sus implicancias prácticas para el sector gastronómico. La Ley 21.368, que prohíbe la entrega de plásticos de un solo uso, ha suscitado inquietudes entre los actores del sector, quienes afirman que la falta de un reglamento claro por parte del Ministerio del Medio Ambiente ha dejado un vacío interpretativo que podría afectar la implementación efectiva de la ley. Se argumenta que la ambigüedad en la definición de los materiales prohibidos, que incluye no solo plásticos sino también elementos biodegradables como cartón y papel, podría llevar a restricciones injustas y contradictorias dentro de los establecimientos gastronómicos.
El artículo 3° de la mencionada ley establece que se prohíbe la entrega de productos de un solo uso, sin especificar que estos deben ser solo de plástico no reciclado. Esta confusión ha llevado al diputado José Carlos Meza a presentar una propuesta de modificación de la ley que aclare que solo se prohibirán los plásticos no reciclados, lo que podría aliviar las tensiones existentes. La coordinadora de incidencia de la ONG Fima, Carolina Palma, comentó que la ley busca reducir la generación de residuos y residuos plásticos en particular, enfatizando la necesidad de voluntad política para su implementación. Sin embargo, la falta de regulación clara ha dejado a muchos en el sector temerosos de lo que se avecina, cuestionando si los esfuerzos por reducir el impacto ambiental están siendo socavados.
Máximo Picallo, presidente de la Asociación Chilena de Gastronomía, expresó sus reservas sobre cómo se está interpretando la ley. Destacó que prohíbir elementos biodegradables dentro de los locales de comida, a pesar de que estos están autorizados para el servicio de entrega a domicilio, resulta contraproducente. Picallo advirtió que esta iniciativa podría incentivar a los comercios a optar por soluciones más contaminantes, como el uso de plásticos reutilizables que podrían incrementar la huella de carbono. Esta contradicción entre las intenciones de la legislación y su aplicación práctica resuena en todo el sector y plantea un dilema crítico en la lucha contra la contaminación.
Por su parte, Carolina Neumann, de la Asociación de Industriales Gráficos de Chile, también manifestó su preocupación por las implicancias de la ley sobre los materiales reciclables. Neumann argumenta que la normativa actual mide a la industria como si increíblemente fuera parte del problema, ignorando las alternativas sostenibles que han desarrollado los industriales. Aseguró que lo que está en juego es no solo el futuro de la industria gráfica, sino también la sustentabilidad en el país, destacando que es posible combatir el plástico mediante el uso de materiales responsables que no terminen en los vertederos. La inseguridad legislativa también se puede ver reflejada en la preocupación de los comerciantes, quienes temen por la falta de claridad en el camino hacia un consumo más responsable y sostenible.
Mientras tanto, los datos sobre la realidad del consumo de plásticos en el país siguen arrojando cifras preocupantes. Según estudios recientes, el uso de plásticos ha aumentado, a pesar de la intención legislativa de reducir la dependencia de estos materiales. Esto pone de relieve que la implementación de la ley no ha tenido el impacto esperado, con un incremento notable en la importación de plásticos tanto reciclados como nuevos. La Asociación Gremial de Industriales del Plástico (ASIPLA) subraya que la alta demanda de materiales reciclados muestra una contradicción, cuestionando si el enfoque legislativo está alineado con las necesidades reales de la industria y el medio ambiente. Es un momento crítico que obliga a todos los involucrados a reflexionar sobre el camino a seguir en la lucha contra la contaminación plástica.




