Santiago, 10 de diciembre de 2025.- La desigualdad salarial entre los trabajadores de pequeñas y medianas empresas (pymes) y sus pares en grandes compañías sigue siendo una de las preocupaciones más relevantes en Chile. Un reciente estudio realizado por Grande Pyme ha revelado que el sueldo promedio de un empleado de pyme se sitúa en $841.000 mensuales, lo que representa apenas el 72% del salario promedio de un trabajador en una gran empresa. A pesar de que las remuneraciones en el sector han crecido un 57% entre 2019 y 2024, la brecha salarial continúa ampliándose, reflejando las dificultades estructurales que enfrentan estas micro, pequeñas y medianas empresas. Estos datos evidencian la necesidad urgente de alrededor de cambios significativos para reactivar la economía local en la proximidad del año 2026.
Los expertos coinciden en que para revertir esta situación es imprescindible establecer reglas claras y un marco normativo estable que no comprometa la seguridad operativa de las pymes. Según el académico y CEO de FieldBeat, Rodrigo Pavón, “mejorar la productividad interna y digitalizar procesos clave son acciones fundamentales para que las pymes crezcan con fuerza en 2026”. Resulta vital que la burocracia deje de ser un obstáculo para el emprendimiento, simplificando permisos y trámites que a menudo desvían la atención de los empresarios de su actividad principal. Con una regulación más accesible y menos compleja, las pymes pueden concentrar sus esfuerzos en innovar y mejorar su competitividad.
La digitalización y la modernización operativa se presentan como otro pilar clave en este proceso. La adopción de tecnologías como herramientas de gestión, contabilidad digital y facturación electrónica ha demostrado ser un motor de cambio significativo para las pymes. Estudios recientes sugieren que aquellas empresas que desarrollan capacidades internas de digitalización mejoran no solo su productividad, sino también su competitividad en un mercado cada vez más exigente. Pavón enfatiza que se deben ofrecer incentivos concretos para que las pymes accedan a tecnología de valor agregado que potencie su gestión, y por ende, la creación de mejores puestos de trabajo.
Otro punto crítico que los expertos destacan es el acceso a financiamiento. A menudo, el crédito bancario convencional no es suficiente ni accesible para las pymes, lo que limita su capacidad de inversión y crecimiento. Es esencial promover el desarrollo de nuevas alternativas de financiamiento, que incluyan instrumentos más flexibles y accesibles, así como el capital de riesgo. Este enfoque permite que los inversionistas participen en emprendimientos innovadores desde etapas tempranas, proporcionando a las pymes los recursos necesarios para modernizarse y ejecutar una planificación financiera más efectiva.
Con estas estrategias, se podría no solo disminuir la brecha salarial entre las pymes y las grandes empresas, sino también impulsar un crecimiento significativo en el sector de micro, pequeñas y medianas empresas, lo que a su vez podría tener un impacto positivo en la economía nacional en general. Mejorar las condiciones laborales y ofrecer un entorno más propicio para el desarrollo empresarial son acciones urgentes y necesarias para que Chile pueda avanzar hacia un futuro más equitativo y próspero en el año 2026.




