En un esfuerzo por abordar la creciente crisis de escasez de agua en Chile, el Congreso ha puesto en marcha una serie de iniciativas legislativas que buscan modernizar y fortalecer el marco normativo relativo a los recursos hídricos. Estas medidas apuntan a crear nuevas leyes y modificar las existentes para adaptarse a las necesidades actuales. Entre los enfoques más destacados se encuentran la regulación y promoción del tratamiento y reutilización de aguas servidas, así como la utilización de agua de mar a través de procesos de desalinización. Asimismo, se plantea la creación de la Subsecretaría de Recursos Hídricos, que estará bajo la esfera del Ministerio de Obras Públicas, lo que refleja una intención clara de darle mayor relevancia al tema del agua en la agenda pública.
El 4 de agosto, se dio un paso significativo hacia la articulación de una agenda común por el agua con la formación de la “Bancada por el Agua”, conformada por trece senadores de diferentes bancadas. Este grupo multidisciplinario cuenta con el respaldo de importantes organizaciones gremiales como Andess y Acades, así como de ONG’s comprometidas con el acceso al agua, como Water is Life y O2 Company. El objetivo declarado de esta bancada es trabajar en conjunto para promover legislación que asegure el acceso equitativo, confiable y permanente al agua potable en todo Chile, especialmente en comunidades rurales y vulnerables que son las más afectadas por la falta de recursos.
Una de las primeras iniciativas propuestas por la bancada es la creación de una mesa técnica permanente que involucre a universidades, fundaciones y otros actores relevantes. Esta mesa tiene como propósito asesorar a la bancada en la revisión de proyectos en tramitación y en la aceleración de sus avances legislativos. La colaboración entre el ámbito académico y la política es fundamental, ya que el marco normativo actual sobre gestión del agua necesita ajustes urgentes que deben ser elaborados de manera coordinada y con soporte técnico adecuado. Sin embargo, esta noble intención se enfrenta a un reto considerable: la lentitud en la tramitación de las iniciativas incluso cuando estas cuentan con urgencia presidencial.
Otro desafío que enfrenta la bancada es la fragmentación temática de las propuestas legislativas. Muchos proyectos se centran en la resolución de problemas específicos en territorios particulares, sin una visión estratégica común que contemple el sistema hídrico de manera holística. Esta dispersión en la gestión puede resultar en un enfoque burocrático y desintegrado que no logra atender la complejidad del problema hídrico que afecta al país. Por ejemplo, la legislación reciente que regula la reutilización de aguas grises tratadas no aborda el tema de aguas negras, dejando una laguna importante en la gestión integral de los recursos hídricos, lo que dificulta la efectividad de las normativas.
El éxito de la “Bancada por el Agua” y, en particular, de su mesa técnica dependerá en gran medida de su capacidad para reunir y considerar las voces de distintos actores sociales, técnicos y políticos relacionados con la gestión del agua. Es fundamental construir consensos amplios y desarrollar una base común que perdure en el tiempo, para no repetir la historia de mesas hídricas anteriores que, a pesar de su buena voluntad, no lograron generar cambios significativos. La necesidad de una gobernanza sólida y coherente en la gestión del agua en Chile es apremiante, y esta bancada se presenta como una oportunidad única para avanzar en esa dirección. La manera en que estos senadores aborden el trabajo en equipo y la inclusión de diversos actores definirán si logran marcar una diferencia en el complicado panorama hídrico del país.




